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El grupo de investigación 'Farmacología y Neurociencias' de la Universidad de Cádiz, liderado por el profesor Juan Antonio Micó,estudia desde hace veinte años las confluencias que existen en nuestro cerebro entre la depresión y el dolor. Este grupo ha demostrado que los antidepresivos son analgésicos reales e investiga los condicionamientos genéticos del dolor y la relación de los antidepresivos con ciertos fármacos analgésicos como los opiáceos.
Está demostrado que el dolor tiene una parte física y otra emocional. Los fármacos antidepresivos, se utilizan en pacientes con dolores crónicos de tipo cancerosos o neuropáticos desde hace 60 años, con lo cual ya se sentaron las bases de la relación entre estas dos sensaciones humanas. Desde hace 20 años, el grupo de investigación de la Universidad de Cádiz 'Farmacología y neurociencias', trata de descifrar esta relación, que según el director del Departamento de Neurociencias de la UCA, Juan Antonio Micó, “se trata de un círculo vicioso clínico, ya que cuando hay un dolor de difícil tratamiento, la mente termina también afectándose”. Este círculo vicioso es difícil de romper con analgésicos tradicionales de tipo opiáceo, paracetamol, etc., ya que éstos no actúan sobre la parte emocional también afectada.
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| El lugar señalado es donde se cruzan ambas sensaciones |
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El grupo investigador gaditano comenzó a estudiar las relaciones entre dolor y depresión en los años 80. La investigación principal llevada a cabo pretendía saber si los antidepresivos tienen realmente un efecto analgésico. Tras 20 años de estudio, se ha comprobado este efecto en los antidepresivos, y han conseguido que este descubrimiento sea aprobado por la FDA Norteamericana (Food and Drug Administration), por la EMEA (Agencia Europea de Medicamentos) y por el Ministerio de Sanidad Español. También los descubrimientos de este grupo han llegado al mecanismo del primer antidepresivo que se puede prescribir como analgésico, la Duloxetina, comercializada por la empresa farmacéutica americana Lilly, con la cual ha trabajado el grupo gaditano.
Experiencia sensorial y emocional
La explicación científica de todo esto se encuentra en las neuronas. El antidepresivo es una molécula con la capacidad de mejorar el humor por aumentar la disponibilidad de dos sustancias: la Noradrelanina (NA) y la Serotonina (5-HT) que hay en el espacio siláctico (neuronas). Estas dos sustancias controlan el dolor y las emociones, y todos los antidepresivos cuentan con estos dos componentes. Según Juan Antonio Micó “el dolor es una experiencia subjetiva que está condicionada por muchos factores, por ejemplo, las mujeres son menos sensibles al dolor que los hombres, y genéticamente también hay distinciones”. Es la genética otra de las líneas que siguen estos científicos de la UCA junto con expertos de la Universidad de Barcelona, que intentan saber cuáles son los genes que regulan el dolor para hacer una terapia génica.
Según la definición de dolor de la Unión Internacional para el Estudio del Dolor, ésta es una “experiencia sensorial y emocional”. Cuando se habla de lo emocional es cuando juegan su papel los antidepresivos. La investigación principal del grupo 'Farmacología y Neurociencias' es saber cuáles son los mecanismos que regulan el dolor y qué coincidencias hay con los mecanismos que regulan la
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| Equipo de electrofisiología cerebral |
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depresión. Según indica Juan Antonio Micó, “si ya tenemos un fármaco que actúa contra las dos cosas, estudiamos las coincidencias que existen entre ambos elementos, y una vez conocidos los factores coincidentes, vamos a diseccionarlos y a intentar conseguir fármacos más potentes que actúen sobre el dolor y la depresión”.
Núcleo que regula dolor y depresión
Una de las partes del cerebro a estudio por el grupo gaditano, es el llamado Locus Coeruleus. En este momento se cree que es este núcleo el que regula el dolor y la depresión y por ello investigan esta parte, porque se cree que es ahí donde se cruzan los mecanismos que regulan ambas dolencias. Este pequeño espacio cerebrar regula las funciones emocionales y sensitivas, por lo cual los antidepresivos tienen una función muy clara en esta zona. Se ha demostrado que cuando hay depresión o dolor, el Locus Coeruleus se pone de color rojo y con el suministro de antidepresivos se relaja notablemente.
Este grupo de investigación de excelencia, ha conseguido demostrar en los últimos 20 años de estudio que el dolor y la depresión son dos procesos asociados, tanto desde el punto de vista clínico, como neurobiológico en sus mecanismos. También ha demostrado que en los antidepresivos hay un efecto real de analgésico, ya que si se asocia un antidepresivo a un analgésico, éste siempre tiene un efecto más potente. Aún así, el antidepresivo por sí solo tiene un efecto analgésico, sólo con mecanismos diferentes a otro tipo de analgésicos habituales como el paracetamol o los opiáceos. Por ejemplo, en el caso de los opiáceos (morfina), se ha comprobado que el suministro de antidepresivos aumenta los receptores de éstos, por lo cual pueden servir como aumento de su eficacia contra el dolor, y permitir que se suministre menor dosis del analgésico en cuestión. También se ha demostrado que un antidepresivo por sí solo combate la migraña y también la previene.
El grupo de investigación de la Universidad de Cádiz, trabaja también conjuntamente con la Unidad de Dolor del Hospital Puerta del Mar en la misma ciudad. Además, desarrolla en este momento dos proyectos con el FIS (Instituto de Salud Carlos III) y varios contratos con distintas empresas farmacéuticas como Lilly o Grünenthal, que preparan fármacos ideados desde Cádiz.
Más Información:
Juan Antonio Micó Deparatamento de Neurociencias Universidad de Cádiz Tel.: 956015246 Email:
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