|
La depresión es una enfermedad que muy a menudo pasa desapercibida en la asistencia primaria, los ambulatorios, y que no recibe un tratamiento apropiado. Así lo concluye un estudio que ha sido galardonado como la mejor tesis de Cataluña leída en 2004
BARCELONA. Enric Aragonès Benaiges, médico de familia del Centro de Asistencia Primaria (CAP) de Constantí (Tarragona), recibió a principios de año el premio a la mejor tesis doctoral leída en una facultad de Medicina de Cataluña durante el año 2004. Su galardonado trabajo versa sobre la depresión en la asistencia primaria.
Bajo el epígrafe de «Estudio de los trastornos depresivos en atención primaria de salud», la tesis de Aragonès, que mereció un excelente «cum laude», se construye en base a un estudio que este facultativo realizó con una muestra inicial de 906 pacientes. Eran personas que visitaron varios CAP de las comarcas del Baix y Alt Camp y el Tarragonès por cualquier problema de salud.
Las conclusiones principales de este estudio -nada alentadoras- son que la depresión, en su grado mayor o como distimia (más leve pero con una mayor tendencia a la cronificación), es un trastorno que muy frecuentemente pasa desapercibido en la asistencia primaria, no es detectado, y no recibe el tratamiento adecuado, pese a ser una enfermedad muy presente en el primer eslabón de la asistencia sanitaria.
Según explica Aragonès, uno de cada siete pacientes que acuden al médico por cualquier problema de salud sufre depresión mayor. En el caso de las mujeres la proporción asciende a una de cada cuatro, aunque es de sobras conocida en la literatura científica la mayor prevalencia de este trastorno en el sexo femenino.
Difícil de diagnosticar
Y pese a su magnitud, el problema no se ve suficientemente. La infradetección del trastorno depresivo en la sanidad primaria, señala Aragonès, es fruto de varias causas. Por una parte, la naturaleza de la propia enfermedad propicia que no sea fácil de diagnosticar. Como recoge su estudio, en una de sus conclusiones más relevantes, más de la mitad (54,6 por ciento) de los pacientes deprimidos niega la existencia de síntomas psicológicos.
Con todo, los que cumplen estrictamente la definición de depresión somatizada -que sólo presentan síntomas físicos- son aproximadamente un tercio de los casos, un 35,6 por ciento. «Muchos pacientes van al médico de primaria porque tienen dolor de cabeza, de estómago o de espalda, u otros síntomas inespecíficos, pero no manifiestan síntomas de la depresión que sufren, y eso dificulta su detección», indica Enric Aragonès.
Por otra parte, apunta el doctor, «en la sanidad primaria suele haber una presión asistencial bastante alta, los médicos tienen que ver muchos pacientes, y aunque puedan intuir que están ante un caso de depresión, a veces no hay tiempo material para investigar más. Si son pacientes habituales, este problema puede ser solucionado en varias visitas, indagando más, pero si no lo son, es más difícil...».
Finalmente, Aragonès no rehúye la autocrítica y señala que en algunos casos, la infradetección de la depresión es causada por una falta de formación de los médicos de primaria o incluso «una falta de disposición» de estos profesionales para «entrar en problemas que son un poco delicados, como los de salud mental».
En cuanto al déficit en la aplicación de la terapia, el estudio revela que la mayor parte de los pacientes deprimidos, en cualquier estado de gravedad, no recibe tratamiento adecuado. «En el caso de los pacientes más graves, más de un 50 por ciento no recibía un tratamiento adecuado, no recibía antidepresivos». Con todo, tal y como se señala en la tesis, no se ha podido distinguir en qué casos ha sido el médico quien ha obviado la prescripción de un antidepresivo y en qué casos un tratamiento inicialmente prescrito ha sido abandonado por el enfermo, «hecho muy frecuente en los pacientes deprimidos en atención primaria».
Remediar el problema
Tras elaborar el «diagnóstico» del mal estado de salud de la depresión en la atención primaria, Aragonès ya está preparando un proyecto para poner remedio a este problema. Así, está diseñando junto a otros profesionales una intervención que se aplicaría en forma de plan piloto para cambiar el manejo de la depresión en primaria, y cuyos resultados serían evaluados.
El proyecto, pendiente de financiación del Ministerio de Sanidad, contemplará medidas como dar un mayor papel a las enfermeras en cuanto a la educación sanitaria del paciente, controlar la adherencia al tratamiento, mejorar elementos organizativos, la coordinación con el especialista de referencia, el psiquiatra, etcétera.
|