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Alrededor de cinco millones de españoles siente dolor todos los días de su vida. Este sufrimiento puede incapacitar al paciente para llevar una vida normal e, incluso, producirle graves depresiones. Cuatro especialistas en esta dolencia opinan sobre la situación médica actual.
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Fotógrafo: SERGIO RODILLA El dolor crónico diario afecta actualmente a cerca de cinco millones de españoles
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Dolor crónico, según los especialistas: "Aquel que persiste tras desaparecer la causa que lo inició. Dolor que permanece durante largo tiempo sin causa que lo justifique".
El dolor forma parte del ser humano. El 11 % de la población española, es decir, cinco millones de personas, padece dolor crónico; es decir, durante más de seis meses seguidos, según la Sociedad Española del Dolor (SED), que incide sobre el impacto negativo que tiene este dolor sobre la calidad de vida de los pacientes.
El abordaje médico que se practica es, sin embargo, aún bastante deficiente. La falta de información del personal sanitario, de los propios pacientes y de sus familias contribuye a que un alto porcentaje de personas con dolor crónico no esté recibiendo hoy en día el tratamiento adecuado.
Además, el 10 % de los españoles, y hasta el 25 % de los mayores de 65 años, toma antiinflamatorios para combatir este dolor, producido por enfermedades como la artritis o la artrosis. Los problemas con algunas medicinas, y ciertos datos que han arrojado la existencia de riesgo gastrointestinal con otras tantas, han creado un clima de incertidumbre en torno a la seguridad de los fármacos más recetados para paliar el dolor crónico.
Todos estos datos fueron valorados el pasado martes en un seminario médico, organizado por el laboratorio farmacéutico Pfizer y celebrado en Madrid, en el que participaron cuatro especialistas en dolor crónico: José Ramón González Escalada, jefe de la Unidad del Dolor del hospital Ramón y Cajal de Madrid; Javier Vidal, coordinador de la Unidad de Dolor Reumático del hospital Universitario de Guadalajara; Maite Arroyo, del servicio de Digestivo del hospital Universitario de Zaragoza, y Jesús Tornero, presidente de la Sociedad Española de Reumatología.
Tradicionalmente, el dolor es un síntoma que se ha infravalorado y soportarlo es natural para la fortaleza humana. La aceptación del sufrimiento es especialmente alta en nuestra cultura y entre las personas de más edad, lo que provoca que los pacientes lleven una media de siete años sufriendo dolor crónico todos los días de su vida. "Eso es tremendo", remacha González Escalada, para quien el dolor permanente "ha generado una importante deuda sanitaria hacia estos pacientes".
Atención individualizada
Pacientes, en su mayoría, cuyo tratamiento sobrepasa el mero analgésico. "Hay que atender aspectos funcionales de recuperación, rehabilitación, psicología, sociología...", recalca este especialista en reumatología. Vivir con un dolor permanente incapacita laboralmente a muchos enfermos, que pueden llegar a sufrir una severa depresión. "Para tratarlos se necesita una atención sanitaria individualizada", sostiene José Ramón González Escalada.
Para brindarla, existen en España 11 unidades de dolor, espacios multidisciplinares donde especialistas en diversas ramas de la Medicina evitan al paciente el peregrinaje de consulta a consulta. "Su distribución es la asignatura pendiente de la Sanidad. Por ejemplo, hay tres en Madrid y ninguna en Castilla y León", denuncia.
Los especialistas coinciden en que el dolor crónico puede paliarse, pero hay casos en los que no puede evitarse por completo. "Hoy en día, sin embargo, se está viviendo una revolución en el mundo científico", asegura, por su parte, el doctor Javier Vidal.
Las buenas noticias, a su juicio, pasan "por el conocimiento de ciertos mecanismos moleculares que causan el dolor". Se sabe, por ejemplo, que en casi todos los procesos reumáticos se producen fenómenos inflamatorios que liberan sustancias que captan los receptores sensitivos del cuerpo. "Pero el estudio del sistema nervioso es más difícil y complejo que el de un hueso", se lamenta.
Precisamente, el dolor reumático es el principal síntoma de las enfermedades reumáticas. De hecho, más de la mitad de la población española sufrirá algún problema de este tipo a lo largo de su vida, como la artritis o la artrosis.
"El 22,6 % de los adultos españoles tiene una enfermedad reumática", recalca la doctora Maite Arroyo. Alrededor de 6,5 millones de personas son medicadas con antiinflamatorios para tratar la inflamación de la membrana que recubre las articulaciones y que es la responsable del dolor. Muchos pacientes, a tenor de los resultados de diversos estudios médicos, presentarán problemas grastrointestinales derivados del consumo continuado de estos fármacos, como úlceras o hemorragias digestivas. "Sólo el 1 % de las úlceras gastroduodenales se complicarán", asegura la doctora. El problema es que, pese a que parece un porcentaje mínimo, "la cantidad de pacientes con úlceras hace que ese 1 % represente un número de personas importante".
La imparable investigación médica ha llevado a desarrollar los llamados inhibidores de la enzima Cox-2, tan eficaces como los antiinflamatorios y mejor tolerados a nivel gastrointestinal. Un avance que mejorará el tratamiento de los pacientes con alto riesgo de sufrir accidentes gástricos.
De todos modos, las enfermedades reumáticas pueden evitarse, o al menos atenuarse, siguiendo unas sencillas pautas de vida que los cuatro especialistas recomiendan: "Lucha a muerte contra la obesidad, ejercicio físico, una ingesta adecuada de calcio y evitar el consumo de alcohol y tabaco", concluye Jesús Tornero.
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