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La fibromialgia es una enfermedad que difícilmente diagnostican los médicos de cabecera. Es un mal que se manifiesta en forma de dolor crónico, así como estados de fatiga y cansancio. Esta dolencia afecta en la mayor parte de los casos a las mujeres y, según un informe del Servicio Español de Reumatología de 2001, la padecen más de 170.000 andaluces
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Equipo médico que investiga esta enfermedad en el Hospital Virgen Macarena de Sevilla./PEPE ORTEGA
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«No puedo con mi cuerpo», «me duele hasta el alma», son frases que forma parte del día a día de muchas personas que desconocen el origen de su malestar. La Fibromialgia es principalmente un síndrome de dolor crónico. Cuando esto convive con un estados de cansancio y fatiga, la situación empeora, según Luis Antonio Merayo, psicólogo y participe de un grupo de investigación en el Hospital Virgen Macarena.
El 95 por ciento de mujeres que padecen esta enfermedad son personas de mediana edad con una vida muy activa. Sin embargo, no es raro que la enfermedad también se presente en hombres, así lo destaca un estudio del Servicio Español de Reumatología de 2001 en el que cifra en 170.291 los enfermos de Fibromialgia en Andalucía.
Aunque se desconoce su origen, se han descrito casos que han desencadenado «a partir de un hecho puntual y traumático como un accidente de coche, el divorcio o una separación matrimonial, un problema con los hijos. Tal vez un tipo de vulnerabilidad psicológica junto con alteraciones en los mecanismos protectores del dolor que se están investigando, hayan podido desarrollar la enfermedad», destaca Luis Antonio Merayo.
Esta enfermedad no se pude diagnosticar a través de pruebas de laboratorio como análisis de sangre, por lo que a veces resulta difícil que los médicos de cabecera la detecten. Así lo explica Katy Herrero, una mujer de 49 años que sufre este mal desde enero de 2005. Durante este tiempo, sufría dolor en todo el cuerpo y se pasaba la mayor parte del tiempo «del sillón a la cama y de la cama al sillón». Pero pasaron seis meses hasta que un especialista hallara el origen de su malestar.
Automanejo de la enfermedad
Tras las indicaciones de su doctora,Katy acudió al reumatólogo, quien dio con el origen de su problema. Es en ese momento, cuando entra en contacto con el equipo del doctor Federico Navarro, jefe de reumatología y del doctor Rafael Ariza, principal encargado de la investigación sobre Fibromialgia en Hospital Virgen Macarena de Sevilla. Este equipo, formado por doctores especializados en reumatología y psicólogos, organiza dos tipos de tratamientos, la «Terapia cognitivo-conductual» y el «Programa de automanejos de la Fibromialgia».
El primero, que dirige Luis Merayo consiste en dar a conocer la enfermedad al propio afectado, enseñarle métodos de relajación y de respiración para que pueda soportar el dolor. Otro grupo de terapia es el programa de gestión personal que imparten dos mujeres que padecen Fibromialgia, quienes han sido formadas para atender las necesidades de las asistentes a sus sesiones, Katy es una de las monitoras. El último nivel terapéutico es de control, que se lleva a cabo a lo largo del tratamiento y después cada tres, seis o nueve meses. Katy comentó a ABC que al principio «no creía en esto, pero cuando terminó las seis sesiones de la terapia notó un cambio tremendo en la revisión reumatológica». Pero esta enfermedad no sólo se traduce en dolor físico, muchas mujeres que la padecen llevan una vida muy acelerada y compaginan su trabajo fuera de casa con el de dentro, y cuando el médico le dice que padece Fibromialgia «se vienen abajo», explicó.
Este mal puede incapacitar a las enfermas para desempeñar sus trabajos con normalidad, por ello acumulan bajas laborales, que en el mejor de los casos acaban por el reconocimiento de su incapacidad por un tribunal, pero en ocasiones algunas se enfrentan con «la negativa de los servicios de asistencia primaria a concerdérsela al no presentar ningún análisis que pruebe su situación», explicó Katy.
Incomprensión familiar
Por lo que la depresión es otro problema añadido. La incomprensión social, pero sobre todo la de sus propias familias al ver que la enferma «sólo se queja de dolores y cansancio» sin que manifieste ningún otro síntoma, hacen que estas mujeres callen el malestar que sienten. Amenudo, los esposos e hijos responde a esta situación con reproches, «siempre te estás quejando», «me voy para no escuchar»y a esto le sigue la incomunicación, explica Antonio Guerrero, marido de Katy.
Por ello, la familia es una de las piezas más importantes para que se pueda hacer frente a la Fibromialgia, como dicen Antonio y Katy «conocer esta enfermedad ayuda a entender la situación del que la padece».
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