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Un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina se confirma como referente internacional en el estudio de las fiebres de Malta Este equipo acaba de descubrir la prueba clínica de que el 20% de los enfermos de brucelosis desarrollan infecciones crónicas.
Un profesor de la Facultad de Medicina de Albacete y dos becarias forman el reducido grupo que ha sido capaz de convertir a Albacete en referente nacional e internacional en el estudio de la brucelosis humana, patología más conocida como fiebres de Malta. El doctor Javier Solera Santos y las biólogas María Jesús Castaño y Elena Navarro han logrado demostrar, mediante un análisis de sangre o tejidos, que un 20% de los enfermos se cronifican. Querían encontrar un método diagnóstico que confirmara que la infección persiste después del tratamiento y lo han conseguido.
Gracias a este equipo, cientos de enfermos dejarán de deambular de consulta en consulta buscando una solución para una serie de síntomas para los que, hasta ahora, no existía prueba clínica. Y es que se sospechaba, pero no se podía probar, que pacientes que habían sufrido las fiebres de Malta arrastraban los síntomas durante décadas después del tratamiento. Estos enfermos, que presentaban síndrome de fatiga crónica, podrán someterse ahora a nuevos tratamientos sabiendo que la bacteria llamada Brucella está detrás de su enfermedad.
Cabe recordar que la brucelosis humana es una enfermedad que aún no está erradicada en la provincia. Todos los años se diagnostica una media de veinte casos porque se trata de una zoonosis, es decir, de una enfermedad que se transmite de animales a personas a través del contacto con mamíferos infectados o del consumo de sus productos, como el queso o la leche sin pasteurizar. Se trata de una patología que siempre ha sido común entre pastores, ganaderos y veterinarios.
Precisamente, el grupo investigador que encabeza el doctor Solera Santos inició su andadura en el año 1993 por el creciente avance de la bacteria. Pocos años antes, una serie de clínicos de diversos hospitales de Castilla-La Mancha empezaron a ver con preocupación que el número de enfermos hacía necesario estudiar nuevas técnicas de diagnóstico precoz y tratamiento. Desde el principio colaboraron el doctor Paulino Tébar, del Hospital de Ciudad Real; el doctor Teyo, de Cuenca; el doctor Zapata, de Guadalajara, o el doctor Largo, de Toledo.
Estos médicos, que veían casos de brucelosis a diario, empezaron por hacer ensayos clínicos, estudios y protocolos de actuación. Se analizaron las complicaciones de la enfermedad, los mejores tratamientos y los menos tóxicos. Sin embargo, pronto surgió la necesidad de profundizar, ya que sólo en la provincia de Albacete se diagnosticaban 200 casos de brucelosis al año.
Así, desde 1993, la Universidad de Alcalá de Henares estudia la respuesta del hombre frente a la infección, y desde el Hospital General de Albacete, ahora a través de la Facultad de Medicina, se abordan los procedimientos diagnósticos.
Los objetivos del equipo del doctor Solera Santos han ido siempre más allá del diagnóstico precoz. Sus estudios han ido encaminados no sólo a saber si había infección sino a analizar también la carga bacteriana.
Los investigadores sabían que con el tratamiento disminuía el número de bacterias, pero al suspenderlo podían reaparecer y desencadenar una infección crónica. «Queríamos un método diagnóstico que nos confirmara que la infección persiste después del tratamiento», subrayó a este diario el especialista en Medicina Interna.
Solera Santos reconoció que era frustrante para médico y paciente. Este último insistía en que no se encontraba bien y el facultativo carecía de una fórmula para comprobar que sus síntomas se debían a un problema físico y no psicológico. Ahora, la Medicina cuenta con una herramienta poderosa para detectar a ese 20% de enfermos, así como para valorar la eficacia de los tratamientos actuales y la respuesta a otros nuevos.
Y es que no hay que olvidar que en la provincia actúa una especie de Brucella que es la más virulenta de todas, de ahí que tienda a cronificarse.
Detección
También hay que señalar que la Brucella no sólo se detecta a través de un análisis de sangre, ya que esta bacteria también ha aparecido en otras muestras de tejidos, como en hueso o en líquido encefalorraquídeo.
El descubrimiento de este grupo de investigación, con el que colaboran médicos de la práctica totalidad de los hospitales de Castilla-La Mancha, saldrá publicado en mayo en Clinical Infectious Disease, una de las más prestigiosas revistas de carácter internacional. Culminarán así más de cuatro años de trabajo dedicados a esta línea de investigación, pero el proyecto no se dará por terminado. Ahora hay que buscar un tratamiento eficaz para ese 20% de enfermos crónicos.
Desde la Facultad de Medicina de Albacete se va a colaborar con el profesor Orduña, de la Universidad de Valladolid, para valorar la utilidad de nuevos fármacos. Se infectarán células en el laboratorio para comprobar si funcionan contra la Brucella tratamientos con los que nunca se había experimentado. |