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Este mal va camino a convertirse en una epidemia y ya afecta al 10% de la población. Dos especialistas explicaron a Infobae.com cómo detectar la depresión y cuáles son los métodos más novedosos para combatirla
Tristeza, desgano, culpa y una serie de síntomas físicos pueden ser el aviso del cuerpo: hay una depresión en puerta.
Este mal va camino a convertirse en una epidemia y ahora afecta al 10% de la población, sobre todo, mujeres. Pero la buena nueva es que hay varios tratamientos para combatirla: entre los fármacos, algunos están demostrando alta remisión de la enfermedad.
Según la Organización Mundial de la Salud, la depresión ya es una epidemia. Unos 121 millones de personas en el mundo padecen esta enfermedad y, según estimaciones de esta entidad, para 2020 se convertirá en la segunda causa de morbilidad en todo el mundo, detrás de las enfermedades coronarias.
Cómo saber si padece la enfermedad
María Teresa Calabrese es psiquioendocrinóloga y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina. La especialista asegura que hay muchos tipos de depresión, pero que hay dos grandes vertientes: la depresión reactiva y la esencial.
" La primera se da luego de una situación de pérdida muy dolorosa para ese individuo, tal como puede ser la muerte de un familiar querido, pérdida del trabajo, la emigración forzada.
Puntos importantes: |
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Los síntomas de la depresión son físicos y emocionales.
El diagnóstico es básicamente clínico, aunque puede incluir una batería de tests y estudios.
Afecta más a las mujeres.
Hay distintos tipos de depresión: algunas aparecen por causas específicas, como la post parto y la estacional, cuando disminuye la cantidad de luz solar.
Otras son sin causa aparente.
Entre los fármacos más modernos para tratar la enfermedad está la duloxetina, que disminuye también los dolores físicos.
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En el segundo grupo se encuentran los procesos depresivos sin causa aparente", señala la psicoanalista y aclara que lo de aparente no implica la ausencia de causas, "sino que no son visibles a simple vista y a veces hay que rastrearlas muy atrás en la historia personal del individuo".
Por su parte, el psiquiatra Jorge Luis Rovner, psiquiatra y miembro de la Asociación de Psiquiatras Argentinos, detalla a Infobae.com que este mal "puede aparecer en cualquier momento de la vida, aunque la incidencia aumenta con la edad". Además, recuerda, afecta más a las mujeres.
"En general podemos identificar varias causas. Un disbalance neuroquímico, la herencia y la presencia de alguna situación especial", señala.
En este punto, una depresión esencial, sin causa aparente, puede estar ligada a factores hereditarios pero también a una falta o exceso de un neurotransmisor. En estos casos, este desequilibrio puede llevar varios años hasta que se manifiesta la depresión.
Los síntomas son varios y muchas veces son confundidos con otro tipo de patologías, por lo que hacer un diagnóstico de depresión lleva tiempo y hasta puede necesitar de estudios complementarios como análisis clínicos, tomografías y otros.
En general, los expertos aseguran que la tristeza, el decaimiento, el desgano para hacer actividades simples y cotidianas como bañarse; los autorreproches y la culpa son algunas de las alarmas del cuerpo ante un cuadro depresivo.
A veces suelen venir acompañados de otros síntomas físicos como cefaleas, dolores musculares y articulares, trastornos digestivos, constipación, ahogos, palpitaciones.
"Estos padecimientos muchas veces suelen ser tan importantes que enmascaran la depresión. Por ello es importante hacer un buen diagnóstico antes de que el paciente empiece a deambular por diversos consultorios de especialidades médicas y a efectuar gran cantidad de estudios complementarios, que suelen dar negativos", observa Calabrese.
Dos vías para tratar la depresión
Como señala la psicoanalista, la depresión es un fenómeno con base orgánica, lo que implica que para tratarla es necesario una terapia y un acompañamiento farmacológico, que debe ser suscripto por un experto.
"Los fármacos antidepresivos pueden estar indicados en aquellos pacientes con depresión esencial, con una gran inhibición de la acción y junto con ellos no debe de faltar el tratamiento psicoanalítico, tendiente a poder averiguar los motivos ocultos que llevaron a la depresión", explica Calabrese y aclara que los medicamentos pueden ser muy útiles sobre todo al comienzo de la enfermedad, "donde muchas veces se suelen ver cambios notorios para el paciente".
Sobre este aspecto, Rovner observa que los tratamientos con fármacso deberían durar al menos unos 9 meses, y más si se observan episodios depresivos -como recaídas- en ese tiempo.
Entre los medicamentos indicados para la depresión se encuentran las drogas como la fluoxetina, paroxetina y los llamados de segunda generación, como trazodone.
En términos generales, son inhibidores de sustancias del cerebro llamados neurotransmisores. Sin embargo, lo más novedoso en estas drogas son los que combinan una doble inhibición.
"La duloxetina es un fármaco que ha demostrado una tasa de mejoría en los pacientes más alta y también mayor rapidez de acción, puesto que actúa sobre la noradrenalina y sobre serotonina a la vez), señala Rovner, que además es investigador en neurociencias.
Uno de los fármacos que contiene estsa droga es el Cymbalta, elaborado por el laboratorio Eli Lilly. Según fuentes de la compañía, la novedad de este medicmaneto reside en que ataca tanto los síntomas psicosomáticos de la depresión como los físicos, como el dolor de cabeza. De esta manera, se logra una alta tasa de remisión de la enfermdad (no una cura, sino un retroceso).
En cualquiera de los casos, el tratamiento con este fármaco o cualquier otro debe ser indicado por un especialista y nunca ser intercambiado por terapia psicológica. Los tratamientos son, siempre, complementarios.
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