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La Asociación de Enfermos de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica de Ávila (Afmavi), que cuenta con 120 asociados, estrena junta directiva y sede.
La fibromialgia, al igual que le ocurre al síndrome de fátiga crónica, es una gran desconocida dentro del mundo de la medicina. Tanto, que incluso los propios médicos encuentran difícil diagnosticar una enfermedad silenciosa, pero pertinaz y odiosa.
Ambos males se encuentran agrupados en Ávila en la Asociación de Enfermos de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica en Ávila, Afmavi, una agrupación que recientemente ha estrenado sede (en la Bajada del Pilón de las Bestias) y junta directiva.A su frente se sitúa Mari Ángeles Barbero, que junto con el nuevo equipo ha querido fortalecer las relaciones con todas aquellas instituciones que pueden echarles una mano a la hora de hacer frente a sus dolencias.
«Para nosotros», comienza Mari Ángeles a explicar la situación de los enfermos de fibromialgia y síndrome de fatiga cróinica, «lo peor es la falta de conocimiento de nuestra enfermedad, tanto a nivel de facultativos como de la sociedad en general». Y es que, si por un lado resulta difícil diagnosticar un mal que cursa causando un dolor constante en el cuerpo, sobre todo a nivel muscular, no lo es menos enfrentarse a una sociedad que desconoce la peculiar situación de este colectivo. «Por eso pedimos comprensión , por ejemplo, en el ámbito laboral, en los trabajos y a aquellos que conceden las incapacidades», explica Mari Ángeles.
Afmavi cuenta en la actualidad con 120 socios, la mayoría de ellas mujeres, y acaba de abrir dos subdelegaciones, en El Barco de Ávila y Arévalo. «Esto supone dar un paso más para estar en contacto con las personas afectadas en estos pueblos y sus alrededores», puntualiza la recién nombrada presidenta que asegura que en caso de padecer estas enfermedades, lo principal es aceptarlo y, después, ponerse en marcha para poder combatirla con fuerza. Para ello, asociaciaciones comoAfmavi se convierten en un pilar fundamental para el enfermo, ya que encuentran en ellas el apoyo y la información que de otra manera no tendrían. «Por ejemplo, el apoyo psicológico es importante en una enfermedad crónica como ésta, que degenera a veces en depresión», lamenta Mari Ángeles. El ejercicio cuidado y la orientación hacen todo lo demás.
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