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WASHINGTON - El síndrome de fatiga crónica (SFC), alguna vez desestimado por algunos especialistas médicos por estar relacionado con factores psicológicos, tiene un claro sustento biológico, según informaron funcionarios del área de salud de Estados Unidos.
Un estudio exhaustivo entre 227 pacientes con SFC muestra varias diferencias genéticas, descubrió un equipo del Centers for Disease Control and Prevention (CDC por su sigla en inglés).
"Esta es realmente la primera evidencia creíble de que existe una base biológica para el síndrome de fatiga crónica," manifestó a periodistas la directora del CDC, Julie Gerberding, durante una sesión informativa vía telefónica.
"Por primera vez, hemos documentado que las personas con SFC tienen ciertos genes que están relacionados con zonas de la actividad cerebral que median la reacción al estrés," agregó el doctor William Reeves, quien dirigió el programa de investigación sobre el síndrome de fatiga crónica del CDC
Los pacientes con el síndrome "tienen distintos niveles de actividad en los genes, que están vinculados con la capacidad del organismo de adaptarse al estrés que se produce a lo largo de la vida."
Este estrés incluiría el envejecimiento y la enfermedad, dijo Reeves.
Recientemente, los investigadores descartaron las teorías que postulaban que virus como el Epstein-Barr causaban el síndrome de fatiga crónica, o aquellas que sostenían que cierta debilidad del sistema inmunológico podría estar relacionada con la enfermedad.
"Estos hallazgos son importantes porque ayudarán a focalizar nuestros esfuerzos de investigación en la identificación de herramientas de diagnóstico y de tratamientos más efectivos, los cuales podrían aliviar mucho el dolor y el sufrimiento," consideró Reeves.
El síndrome de fatiga crónica se define por una serie de síntomas, que incluyen fatiga, inflamación de los nódulos linfáticos, dolor de cabeza, problemas de memoria y concentración y, habitualmente, sufrimiento psicológico.
AL MENOS UN MILLóN DE PERSONAS CON SFC EN EEUU
"Al menos un millón de estadounidenses padecen SFC," señaló Reeves.
"En promedio, las familias en las que alguno de sus integrantes sufre de SFC renuncian a alrededor de 20.000 dólares anuales en ingresos y ahorros perdidos," agregó.
En un informe publicado en la edición de abril de Pharmacogenomics, los investigadores de la CDC manifestaron que estudiaron exhaustivamente a 227 voluntarios con síndrome de fatiga crónica, los cuales pasaron dos días en una sala de un hospital.
Los especialistas analizaron la sangre de los pacientes, que fueron observados y monitorizados mientras dormían, y también estudiaron la actividad de 20.000 genes.
La revista también publicó más de una docena de artículos de investigadores que apoyaron la idea del fundamento biológico del síndrome.
El CDC empleó un nuevo enfoque multidisciplinario, al que denominó Computational Challenge.
La doctora Suzanne Vernon, directora del Equipo de Epidemiología Molecular del programa de investigación, informó que el equipo creó un perfil molecular de cada paciente.
"Reunimos cuatro grupos de expertos diferentes y los desafiamos a desarrollar formas de integrar y analizar un amplio rango de datos clínicos, para que identifiquen aquellas cosas que pudieran mejorar el diagnóstico, tratamiento o la comprensión del SFC," dijo Vernon.
"Quizá estemos más cerca, por ejemplo, de poder predecir cómo responderá alguien a las medicaciones," agregó Vernon.
Gerberding sostuvo que el nuevo enfoque, que utiliza la genética para observar las causas de enfermedad en un nivel amplio de la población, también podría ser empleado en enfermedades como el autismo, que para muchos expertos podría ser causado por una susceptibilidad genética subyacente. |