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Un estudio realizado por la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA), revela que el edulcorante artificial aspartame, utilizado en bebidas gaseosas dietéticas y otros productos libres de azúcar, no provoca cáncer. El organismo llevó a cabo una urgente investigación luego de que los resultados de un estudio publicado en Italia en el 2005 sugirieran que el aditivo es cancerígeno. El estudio realizado por la Fundación Europea Ramazzini de Oncología y Ciencias Ambientales, con sede en Bolonia, observó la incidencia de tumores en ratas que recibieron diversos niveles de aspartame, y llegó a la conclusión de que el edulcorante podía provocar cáncer.
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El estudio se sumaba a los cuestionamientos realizados por algunos científicos sobre la seguridad del aspartame, desde que la Unión Europea autorizó su uso en el 2003. Sin embargo el EFSA convocó a un panel de expertos para investigar los resultados de la Fundación Ramazzini y dicho grupo no estuvo de acuerdo con las conclusiones del estudio. Desde hace 25 años, el producto está autorizado por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos, FDA. La venta del aspartame, con sólo cuatro calorías, 200 veces más dulce que el azúcar y comercializado con las marcas Nutra-Sweet y Equal, factura 570 millones de dólares al año. Se calcula que unos 350 millones de personas en el mundo, muchas esperanzadas en bajar de peso, lo consumen diariamente en seis mil tipos de alimentos. Sólo en Europa se venden dos mil toneladas anuales del producto. No encuentran vínculos. “En base a la evidencia, no hay razón para revisar el Insumo Diario Aceptable (ADI, según las siglas en inglés) ya establecido, ni para llevar a cabo nuevas revisiones sobre la seguridad del aspartame”, señaló la doctora Iona Pratt, quien encabezó el panel investigador. En la actualidad el ADI establecido en Europa para el aspartame es 40 miligramos por kilo de peso corporal. Para alcanzar esta cantidad, un adulto tendría que tomar unas 14 latas de gaseosas dietéticas por día. A pesar de esta conclusión, la Fundación Ramazzini ratificó los resultados de su estudio y aseguró que ampliará la investigación de este y otros edulcorantes artificiales de uso masivo.
Estudios. Numerosos estudios estadunidenses han señalado que el consumo excesivo de aspartame causa ceguera, esclerosis múltiple, lupus eritematoso, diabetes así como el síndrome de fatiga crónica. Según los fabricantes de la bebida refrescante, todo esto es un tremendo y desafortunado malentendido y declaran no saber por qué la Coca-Cola light suele ser el blanco preferido de todos los teóricos de la conspiración. Cualquier fragmento de la información científica disponible en este momento dice que el aspartamo es seguro y conveniente, dicen en su página web. Antes de su aprobación fue sometido a una de las revisiones más concienzudas que se han realizado hasta la fecha, reiteran. Composición. Entonces, ¿dónde está la verdad? Este edulcorante, descubrimiento de las compañías NutraSweet y Equal, se compone de dos aminoácidos: ácido aspártico y fenilalanina. A diario los ingerimos en la comida (leche, fruta o vegetales). Hay personas que carecen del enzima necesario para procesar la fenilalanina, por eso todos los alimentos y bebidas que la contienen deben llevar una etiqueta de advertencia a estos pacientes con fenilcetonuria. No son pocas las organizaciones médicas de prestigio que dicen que el aspartame, que se comenzó a usar a principios de los 70 y ha sido sometido a más de 200 estudios desde entonces, es seguro. Entre ellas, el Comité Científico sobre Alimentos de Bruselas, la FDA estadunidense o la Sociedad Médica Americana. Por su parte, la Agencia de Estándares Alimentarios fundada por el gobierno británico en 2000, encargada de velar la seguridad de los alimentos dice que no hay evidencia científica fiable que respalde las demandas que apuntan que el aditivo causa los graves trastornos a los que se ha venido asociando. Sin embargo, habrá que estar a la expectativa de los resultados, aún no publicados, de un estudio que se está llevando a cabo en el prestigioso King’s College londinense, en el que se determinará si existe alguna asociación entre aspartame y el cáncer cerebral.
... Científicos italianos afirman lo contrario
El científico italiano Morando Soffritti reavivó la polémica sobre la inocuidad del aspartame, un endulzante artificial que se usa en productos tan populares como los refrescos dietéticos de Coca Cola y Pepsi Co. Después de estudiar mil 800 ratas durante ocho años, el equipo de investigadores que él lideró en la septentrional ciudad italiana de Bolonia concluyó que el aspartame podría tener efectos cancerígenos. Las conclusiones, dadas a conocer en julio de 2005 y publicadas en marzo en la revista Perspectivas de Salud Ambiental del Departamento de Salud de Estados Unidos, contradice otros estudios, financiados por la empresa creadora del edulcorante G. D. Searle & Company, que aseguran que éste no presenta ningún riesgo para la salud humana. La investigación de Soffriti se realizó en el Centro de Investigación del Cáncer Cesare Maltoni de la Fundación Europea Ramazzini, en Bolonia, que él dirige. Esta institución creada en 1971 ganó credibilidad mundial al descubrir las propiedades cancerígenas del aditivo de gasolina Eter Metil Terbutílico (MTBE son sus siglas en inglés), lo que impulsó su prohibición en 21 estados en Estados Unidos. Cuestionado en torno a los resultados de su investigación realizada en 1997 y 2005 sobre los efectos del aspartame, Soffritti señaló que “los resultados indican que el aspartame es un agente cancerígeno multipotencial”. Aún consumiendo diariamente 20 miligramos por kilogramo de peso corporal, es decir, una cantidad menor a la que recomiendan la FDA (50 mg/kg de peso corporal) y la Unión Europea (40 mg/kg). “Nuestro estudio demostró por primera vez que el aspartame aumenta la incidencia de los tumores malignos en ratas. En las hembras incrementa la leucemia y los linfomas, así como las células cancerígenas y sus displacias en la pelvis y la uretra”. En los machos, aumenta sobre todo la incidencia de tumores malignos en nervios periféricos, dijo. |