ASPECTOS SOCIALES Y ECONOMICOS DEL ENFERMO CON DOLOR CRONICO
escrito por Dr, German Cerdá, Dr. Vicente Monsalve, Dña. Consuelo Cabo - 2002- Consejería de Sanidad de la C.V
viernes, 30 de junio de 2006
EPIDEMIOLOGÍA DEL DOLOR: DISCAPACIDAD Y CALIDAD DE VIDA. ASPECTOS SOCIALES Y ECONÓMICOS DEL ENFERMO CON DOLOR CRÓNICO
1.- EPIDEMIOLOGÍA DEL DOLOR Y SUREPERCUSIÓN SOCIOECONÓMICA
La importancia del dolor, desde el punto de vista social, viene determinado fundamentalmente por ser una entidad de alta prevalencia, con importantes repercusiones laborales, económicas y dministrativas. El tratamiento del dolor, tanto agudo como crónico, supone hoy en día una partida importante del gasto global de un país; no sólo por el consumo de recursos para su control, sino como consecuencia de su infratratamiento, y la significativa repercusión en forma de bajas laborales, jubilaciones, pensiones anticipadas e invalideces.
La Federación europea de la IASP
Algunos estados miembros de la Unión Europea han empezado a reconocer este hecho incluyendo el dolor entre sus prioridades políticas para que sus ciudadanos reciban la calidad de tratamiento adecuada.
Según las estimaciones publicadas por el NIH en 1998, 90 millones de los 250 millones de habitantes de EEUU sufren dolor (50 millones dolor agudo y 40 millones dolor crónico), 22 millones de los cuales están parcial o totalmente discapacitados. La American Pain Society ha estimado que el coste acumulado de la asistencia sanitaria, la discapacidad, y la pérdida de productividad asociada al dolor en este país, asciende a más de 90.000 millones de dólares anuales. Casi la cuarta parte de los días de trabajo perdidos, se atribuyen al dolor. Pese al considerable coste invertido en el alivio del dolor, entre el 60-80 % de los pacientes no están satisfechos con el tratamiento que reciben para el dolor. Esto, que se ha observado en EEUU, probablemente suceda también en España.
Un reciente estudio realizado por la Sociedad Española del Dolor (SED) pone de manifiesto que uno de cada tres españoles (30,1%) había sufrido el día anterior a la encuesta algún tipo de dolor, siendo las mujeres las más afectadas, con un 37,6% de respuestas afirmativas, frente a 21,1% de los hombres. Datos prácticamente coincidentes con los que aporta un estudio sobre el dolor en la práctica diaria del médico de Atención Primaria, realizado por el Gabinete de Estudios Sociológicos Bernard Krief, según el cual, más de la mitad de la población (54,9%) ha padecido algún tipo de dolor en un periodo de dos meses.
En cuanto al perfil de las personas que padecen dolor, viene muy determinado por la edad y el sexo. Así, según los datos de este último estudio la prevalencia del dolor en el hombre sería de un 46,3% frente al 62,4% de la mujer y con un aumento progresivo con la edad (tabla I).
Esta mayor prevalencia del dolor persistente en mujeres es también refrendado por otros autores como Smith et al, en un estudio realizado en una comunidad escocesa.
(International Association for Study of Pain) realizó la semana Europea contra el dolor del 8 al 13 Octubre de 2001. Durante esa semana, el día 9 de Octubre, en el Parlamento europeo, se realizó y aprobó a nivel Europeo la “Declaración del dolor crónico como un aspecto importante de la sanidad, un problema médico en sí mismo”. En esa semana se incidió en que el dolor no tratado tiene consecuencias fisiológicas y psicológicas para el paciente y conlleva grandes costes para la familia, el sistema sanitario y la sociedad en general.
% (n=15.167)
Hombre
46,3
Mujer
62,4
15-20 años
51,5
21-30
51,9
31-40
51,5
41-50
51,5
51-60
56,5
61-70
65
>70
66
Tabla I: Prevalencia de dolor en adultos (Fuente: Gabinete Bernard Krief)
Por otro lado, el dolor crónico es mucho más frecuente en personas de edad avanzada (siendo en este grupo etario los dolores articulares, los dolores de espalda, piernas y pies los más frecuentes). Cabe destacar que el 60,5% de las personas con dolor sufren dolor crónico, es decir, de más de 90 días de evolución, siendo las causas más frecuentes la artritis, y el reumatismo, seguidos de la migraña.
El dolor “reumático” presenta una clara correlación con la edad. Entre las personas mayores de 70 años está presente en más del 52% de los casos. También es muy significativa su mayor presencia en las mujeres. Sin embargo el dolor de dientes, muelas o relativo a problemas bucales no parece seguir una pauta de relación con el sexo ni con la edad. Por último, los dolores menstruales, obviamente, tienen relación con la vida fértil de la mujer, llegando a afectar en términos clínicamente relevantes a un 18% de las mujeres entre 21 y 30 años.
Otro aspecto a considerar es el consumo de fármacos que este amplio universo de dolencias genera. En el estudio realizado por el Gabinete Bernard Krief, se observa que el 80% de las personas que padecen algún dolor, consumen algún tipo de fármaco para reducirlo o aliviarlo, siendo las mujeres y las personas de más edad, las que más medicamentos consumen contra los dolores de tipo reumático, mientras que los jóvenes y los varones consumen más medicamentos contra los dolores bucales o dentales.
En el estudio sobre la prevalencia del dolor en España, realizado por la Sociedad Española del Dolor, el 61,7% de los encuestados que sufrían dolor se medicaron, y sólo un 10,7% de afectados recurrió a rehabilitación, gimnasia, acupuntura o masajes. Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), son los más utilizados, aunque varía lógicamente según el tipo de dolor.
La eficacia percibida en el alivio del dolor es muy alta y aunque la mayoría de las personas consumen medicamentos por prescripción médica (56%), todavía existe un porcentaje de autoconsumo. Otro dato significativo puesto de manifiesto por el estudio realizado por la SED es que el 56,2% de los encuestados con dolor, manifestaron que sus relaciones personales se habían visto afectadas por dicha dolencia, incidiendo negativamente en su rendimiento laboral, doméstico y profesional.
2.- PRESENCIA DE DOLOR EN PATOLOGÍAS CRÓNICAS PREVALENTES
La atención sanitaria al paciente anciano, de larga evolución y terminal (PALET) supone el tratamiento no sólo de pacientes con cáncer, donde es bien conocida la alta prevalencia del dolor (51% en todos los estadios evolutivos y 74% fases avanzadas) sino también de todas aquellas patologías crónicas que son causa de dolor y, consiguientemente, responsables de múltiples limitaciones físicas y empeoramiento significativo de la calidad de vida de nuestros pacientes.
No olvidemos que sólo las enfermedades reumáticas afectan a un 23% de la población (siete millones de españoles), causando el 50% de las incapacidades laborales de nuestro país. Según el estudio Episer 2000 la artrosis afecta a casi 5 millones de personas y la lumbalgia a 4,5 millones, con una prevalencia de casi un 15% en la población mayor de 15 años. Por su parte, la osteoporosis afecta hoy en España a 3,6 millones de ciudadanos y la fibromialgia está minando la calidad de vida de más de 700.000 personas, mayoritariamente mujeres, con una prevalencia del 4,2 frente al 0,2% en hombres. En este último caso, con la peculiaridad, de que el periodo de máximo riesgo de padecer este trastorno, es entre los 40 y 49 años, periodo de alto rendimiento personal y profesional, y por tanto, con una importante repercusión socioeconómica.
Otras enfermedades crónicas de alta prevalencia en España, cursan con frecuencia con dolor. Es el caso de la diabetes mellitus, ya sea como neuropatías o vasculopatías, el Sida donde se pueden presentar numerosos síndromes dolorosos (dolor orofacial por candidiasis, leucoplasias o herpes oral, síndrome de Guillen-Barre, herpes zóster, neuropatía sensorial, polirradiculopatía o dolor musculoesquelético), las arteriopatías periféricas con isquemia crónica, (frecuentemente de origen arteriosclerótico), o la cefalea que sufren más de 4,7 millones de españoles.
Un reciente estudio evaluó la repercusión económica de la migraña en una muestra de 7621 pacientes. Teniendo en cuenta el absentismo laboral inducido por la misma y el número de días en los cuales los encuestados habían acudido al trabajo a pesar de presentar migraña, durante los cuales el rendimiento era del 66% respecto a los as normales, el coste
Extrapolando a la población trabajadora española (11,7 millones en 1994) en función de una incidencia aproximada de un 14% de individuos migrañosos, obtendríamos un total de 1,7 millones de migrañosos, lo que supondría unas pérdidas de 13 millones de días de trabajo al año, con un coste de 162.000 millones de pesetas como pérdida de productividad (costes indirectos).
Los estudios epidemiológicos existentes, no sólo han resaltado la prevalencia del dolor crónico en la población general, sino que han permitido relacionarlo con la actividad laboral e identificar una serie de condiciones dolorosas crónicas, como problemas principales de salud pública, debido a su importante impacto socioeconómico.
Ruiz López sugiere que la atención médica a los síndromes dolorosos crónicos, producidos por accidente o enfermedad común, no es tan importante como el fenómeno de la invalidez, la rehabilitación ocupacional y el problema social.
Es preciso establecer inicialmente la diferencia entre discapacidad e invalidez. Mientras discapacidad implica una anomalía, pérdida anatómica o funcional, invalidez es un concepto administrativo que se establece en función de la habilidad actual o presumida del paciente para desarrollar una actividad remunerada.
La invalidez es una de las cargas más pesadas para la sociedad. El incremento de las compensaciones económicas y las sentencias de invalidez como consecuencia de condiciones dolorosas crónicas es una realidad. Es por ello que la vuelta a desempeñar una labor profesional es una de las metas principales del tratamiento del dolor crónico mediante la corrección de los déficits funcionales y la intervención psicosocial.
4.- ASPECTOS SOCIALES EN EL PACIENTE CON DOLOR
Desde esta visión integral de la atención al paciente con dolor, y su repercusión social, cobra especial importancia en el ámbito de la Salud, y específicamente en el ámbito de los equipos multidisciplinares que abordan el tratamiento del paciente con patologías crónicas, la intervención del Trabajador Social. Este rofesional de la Salud tiene como objetivo fundamental el evaluar, informar y orientar hacia aquellos recursos tanto materiales como personales del propio paciente y de la familia, que permitan la toma de decisiones encaminadas a resolver los problemas tanto en el ámbito socioeconómico como material.
En el ámbito del trabajo social, en el que la resolución de problemas es uno de sus ejes fundamentales, la comunicación eficaz se erige como elemento clave. El conselling o consejo no directivo, es una herramienta terapéutica eficaz, que cada día es más utilizada en los protocolos de trabajo social. El trabajador social es uno más en el equipo multidisciplinar, donde su intervención se basa en la aportación del diagnóstico social y la información sobre los recursos sociales existentes más adecuados en función de dicho diagnóstico. Son los profesionales que hacen de enlace entre las necesidades del individuo y los recursos sociales existentes:
1. ECONOMICOS:
Pensiones contributivas
Pensiones no contributivas
Ayudas económicas puntuales no periódicas
Prestaciones económicas regladas
Reintegro gastos por desplazamientos, tratamientos, gastos farmacéuticos.
Solicitud prótesis y ortesis.
Reconocimiento de condición de minusvalía
2. INSTITUCIONALES:
Recursos Institucionales:
Residencias de Tercera Edad: Públicas, Privadas o Religiosas
Servicio de Ayuda a Domicilio
3. ONG’S-VOLUNTARIADOS:
programas de Respiro Familiar
Asociaciones de Afectados
4. OTROS RECURSOS
Universidad de Adultos
Tabla I: Recursos sociales.
El tratamiento global de un paciente con dolor crónico supone, no sólo abordar con fármacos o técnicas específicas el componente físico del dolor, sino también los aspectos psicológicos y los aspectos sociales. El facilitar el afrontamiento de la problemática que significa la presencia de un enfermo crónico en una familia, tanto en el ámbito administrativo como de recursos sociales, no sólo permite su correcta resolución, sino que además, de forma indirecta, mejora el propio síntoma del dolor, al liberar al paciente de incertidumbres y cargas diferentes a su propia enfermedad.
En las últimas dos décadas, y dentro del ámbito de la salud, se ha acentuado de manera considerable el interés por el concepto de Calidad de Vida. Este interés parte desde el final de la Primera Guerra Mundial coincidiendo con los cambios en la organización económica, la aparición de la sociedad de consumo y del Estado del Bienestar y los adelantos cientifico-técnicos que propician la aparición de una bolsa cada vez más importante de personas con patologías crónicas. Esto es, a medida que se desarrollan todos estos cambios sociopolíticos y tecnológicos, se plantean dos creencias básicas para el cambio de la concepción de la propia definición de salud: la consideración de la misma como un bien de consumo, y la necesidad de dar al paciente que no puede ser curado el máximo bienestar.
Si hasta ahora la salud se consideraba como antónimo de enfermedad, ahora, y complementariamente a la idea de buscar la ausencia de enfermedad, y por tanto que el paciente viva más, surge la consideración de entender la actividad sanitaria como forma de que el paciente viva, además, mejor. Este nuevo referente se refleja en la Carta Magna de Alma-Alta de la OMS de 1978, donde la salud deja de ser considerada como la ausencia de enfermedad y se describe como
Esta definición de la OMS de la salud como un completo bienestar físico, mental y social y no como meramente la ausencia de enfermedad, ha influido no solamente en la manera de como se conceptualiza la salud, sino en la manera en que se evalúa el tratamiento. Ya no es suficiente valorar la intervención terapéutica mediante indicadores biomédicos clásicos como la supervivencia, la toxicidad o la mortalidad. Aspectos tales como el bienestar psicológico o el funcionamiento físico o la relación familiar son aspectos a tener en cuenta a la hora de valorar el planteamiento terapéutico y su evaluación. Ya no es suficiente el tratamiento considerado como control etiológico o sintomático de la enfermedad, sino que es imprescindible considerar la percepción subjetiva del propio paciente que la sufre y de la afectación de distintas áreas de su vida.
Desde este punto de vista cobra sentido la valoración de la calidad de vida del paciente, como concepto que globaliza no sólo las variables físicas del paciente con patologías crónicas malignas y no malignas, sino otras variables tales como la afectación psicológica, el entorno social, el apoyo espiritual, etc.
Muchas son las definiciones que del concepto de CV se han dado. En general, todas hacen hincapié en dos aspectos fundamentales: la importancia de la valoración global o multidimensional, y la subjetividad de la edición.
También los distintos autores, en un intento de objetivar lo que es la CV, acuerdan las dimensiones generales que componen dicho concepto, que pueden resumirse en síntomas físicos relacionados con la enfermedad y con el tratamiento, funcionamiento físico, interacción social, ajuste psicológico y espiritualidad. Más concretamente, se ha definido la CV como la valoración que el paciente hace de la medida en que el estado de su salud ha afectado a diferentes aspectos de su vida cotidiana, incluyendo su respuesta física, psicológica y social tanto a la enfermedad como al tratamiento.
Tal y como recoge Font, la necesidad de evaluar la CV tiene una amplia justificación no sólo en el ámbito experimental, sino también en el clínico. Permite mejorar la información y la comunicación entre pacientes y terapeutas, mejorando la participación de los pacientes en la toma de decisiones y una intervención más global por parte del profesional de la salud. Permite conocer mejor los efectos de la enfermedad y su tratamiento, controlando mejor la importancia de los efectos secundarios en el paciente y previniendo el abandono de terapias.
A este respecto, la implantación de un tratamiento es una variable que va a incidir en las distintas dimensiones de la CV. La cuestión está en delimitar el impacto de la selección del tipo de pauta terapéutica en la percepción de CV del paciente, y en este sentido es el paciente el que establece el mejor control con el que comparar su actual CV. Hay ciertas ocasiones en las que la selección de un tratamiento y su relación con la CV es especialmente relevante. Tal es el caso de la elección de una terapéutica según sus efectos secundarios, o cuando se intenta prevenir complicaciones de enfermedades asintomáticas, o cuando se plantea si los beneficios aportados por una terapéutica compensan la pérdida de CV por sus efectos yatrogénicos.
“un bienestar físico, psicológico y social que posibilita a los individuos la satisfacción de sus necesidades, la realización de sus aspiraciones y el afrontamiento adecuado de las situaciones estresantes de la vida”.
5.- CALIDAD DE VIDA (CV) EN EL PACIENTE CON DOLOR
No disponemos de datos globales del coste económico del dolor en España, sin embargo, los datos expuestos anteriormente y otros recogidos en países de nuestro entorno, nos pueden dar una idea de la importante cuantía que esto significa en nuestro país. Así, por ejemplo, un estudio realizado en el año 2000 en Holanda por la European Agency for Safety and Health at Work, cifraba el coste del dolor de espalda en ese país en alrededor del 1,7% del PIB (Producto Nacional Bruto).
3.- EL DOLOR COMO DISCAPACIDAD
“en trabajo” es de 7,65 días perdido por jaquecoso en el curso de un año. Esto supone un coste media anual por individuo migrañoso de 95.000 pts.
Fibrofatiga-Unidos Fibromialgia y Sindrome de Fatiga Cronica, Sensibilidad quimica Multiple.
Las patologias Fibromialgia y Sindrome de Fatiga Cronica, Sensibilidad Quimica Multiple, Intolerancia Ambiental Idiopatica, son abordadas generalmente desde la Reumatología, Medicina Interna, Inmunología, Medicina Ambiental, Psiquiatria, Psicologia, Rehabilitacion y otras especialidades que pueden ser indispensables para el diagnostico por exclusion. Siempre dejese orientar por un medico de atencion primaria bien formado en estas enfermedades. En caso de duda busque una segunda opinion.