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Un estudio de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (Estados Unidos) concluye que la exposición ambiental al plomo a largo plazo conduce a efectos adversos en la función cognitiva y al envejecimiento cerebral de 2 a 6 años.
Aunque muchos estudios se han centrado en los efectos cognitivos de la exposición laboral, éste, publicado en la edición electrónica avanzada de “Neurology”, es uno de los pocos que lo han hecho en la exposición ambiental, en un ámbito urbano (Baltimore) y en 991 personas de 50 a 70 años. La exposición reciente fue estimada a partir de los niveles de plomo en sangre, y la exposición acumulada, de los niveles en la tibia. La función cognitiva fue evaluada con test convencionales para siete dominios, incluyendo lenguaje, velocidad de procesamiento, coordinación ojo-mano, función ejecutiva, memoria verbal, aprendizaje y memoria visual.
Los niveles promedio de la sustancia en sangre y en la tibia fueron 3,5 mcg/dL y 18,7 mcg/g, respectivamente. El incremento de estos últimos se asoció con un empeoramiento significativo en estos siete dominios cognitivos, así como con un envejecimiento cerebral estimado de 2 a 6 años.
Neurology 2006;doi:10.1212/01.wnl.0000239836.26142.c5
Las personas que están expuestas habitualmente al plomo en el lugar de trabajo tienen 50% más probabilidades de morir a causa de cáncer de cerebro que las no expuestas, según concluye un estudio de la Universidad de Rochester publicado en el "International Journal of Cancer".
Según los autores, estudios previos que han analizado la posible relación entre la exposición al plomo y los tumores cerebrales no han sido concluyentes. Sin embargo, el nuevo estudio es el más amplio realizado hasta la fecha que ha encontrado una relación, pues se evaluaron datos de un censo constituido por casi 318.000 personas, de las que 119 fallecieron a causa de cáncer cerebral.
Pintores y mecánicos de automóviles son las profesiones con mayor exposición al plomo.
International Journal of Cancer 2006;119:1136-1144
La Comisión Europea indica que el plomo y el mercurio "pueden afectar al cerebro y al sistema nervioso, y son particularmente peligrosos para las embarazadas y los niños pequeños"
Los fabricantes de electrodomésticos y otros aparatos electrónicos como ordenadores y telefónos móviles no podrán comercializar a partir de ahora en la UE sus productos si incluyen sustancias tóxicas, entre las que figuran el plomo, el cromo, el cadmio y el mercurio, en virtud de una nueva ley que los prohíbe por motivos de salud, a pesar de que se podrán seguir vendiendo los aparatos que fueron puestos en el mercado antes de esta fecha, indicaron fuentes comunitarias.
El plomo, el cadmio, el mercurio y el cromo hexavalente, así como dos grupos de retardadores bromados de fuego -el bifenilo policlorado y el éter de bifenilo polibromado- son las sustancias que a partir de ahora no podrán incluir aparatos electrodomésticos y otros electrónicos debido a que son considerados perjudiciales para la salud por parte de la UE.
Esta disposición se incluye en la directiva sobre restricciones en sustancias de riesgo que fue aprobada en 2003 y que todos los Estados miembros han transpuesto a sus legislaciones nacionales. Ha entrado en vigor el 1 de julio y afectará a la composición de una amplia gama de aparatos e instrumentos para cuyo uso es necesaria la red eléctrica.
Entre ellos, la Comisión señaló electrodomésticos caseros, equipamiento de comunicaciones -incluidos ordenadores personales y teléfonos móviles-, así como instrumentos eléctricos, juguetes o artículos de iluminación.
El objetivo de la directiva es eliminar de la composición de ciertos aparatos electrónicos sustancias que suponen un riesgo para la salud humana y para el medio ambiente. Por ejemplo, la Comisión indicó en un comunicado que el plomo y el mercurio "pueden afectar al cerebro y al sistema nervioso y son particularmente peligrosos para las mujeres embarazadas y para los niños pequeños".
Por su parte, los retardadores bromados de fuego "pueden dañar el sistema reproductivo humano, podrían transformarse en altamente tóxicos y provocar tumores". Estos compuestos también son "tóxicos en ecosistemas acuáticos, donde también se acumulan y persisten".
La entrada en vigor de esta directiva supone que a partir de ahora los fabricantes de esta clase de productos -tanto en la UE como en países terceros- no podrán introducirlos en la cadena comercial de los Estados miembros. Sin embargo, fuentes comunitarias apuntaron que los aparatos que se venden al minorista, por ejemplo, no tendrán que estar exentos de los componentes de riesgo a partir del 1 de julio, puesto que se permitirá la venta de los artículos fabricados en virtud de la antigua norma que ya hayan sido incluidos en la cadena comercial.
De esta forma, sólo podrán adquirirse productos con estas sustancias que se pusieron en el mercado antes de la entrada en vigor de la directiva y las fuentes apuntaron que la responsabilidad de velar por que no sean aparatos de fabricación posterior corresponderá a las empresas encargadas de comercializar estos productos, ya sea como distribuidores o como detallistas.
Fuentes comunitarias indicaron, no obstante, la posibilidad de que los fabricantes demanden una derogación del cumplimiento de estas normas a la Comisión hasta que sean capaces de hallar métodos alternativos para hacer funcionar los aparatos, pero sin las sustancias prohibidas.
La Comisión ya ha estudiado "ciertas" de estas demandas y las fuentes admitieron que es cierto que en "en el campo de la electrónica no se puede lograr una eliminación total de un día para otro porque hay aplicaciones que simplemente no pueden funcionar y hay que adaptarlas".
Explicó que el Ejecutivo comunitario estudia concienzudamente cada demanda, particularmente para asegurarse de que no hay alternativa al empleo de estas sustancias. Sin embargo, advirtió de que no existen provisiones legales en la nueva ley para permitir que una empresa siga fabricando artículos con las sustancias durante el periodo de estudio de su demanda de derogación.
Las personas que presentan niveles elevados de plomo en sangre presentan un mayor riesgo de muerte por cualquier causa, especialmente cardiovascular y oncológica, según los resultados de un estudio publicado en "Archives of Internal Medicine".
Investigadores de la Johns Hopkins University han evaluado la relación entre los niveles de ploma y la mortalidad en 4.292 adultos estadounidenses de 34 a 70 años de edad. Tras ajustar otros factores que afectan al riesgo de muerte, concluyen que los individuos con niveles de plomo en sangre entre 20 y 29 microgramos por decilitro presentan un riesgo un 46% de muerte por cualquier causa que aquellos con niveles de plomo inferiores a los 10 microgramos por decilitro. El riesgo de muerte cardiovascular es un 39% superior entre los primeros y el de muerte oncológica un 68% mayor.
Archives of Internal Medicine 2002;162:2443-2449
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