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El Ministerio de Medio Ambiente prepara una Ley de Calidad del Aire.
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 Gijón, 5 octubre 2006 En España, “unas 16.000 personas mueren al año por la mala calidad del aire en las ciudades”, según afirmó Cristina Narbona, ministra de Medio Ambiente, tras la firma de un convenio de colaboración con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) que tiene por objetivo preservar el patrimonio natural, los hábitats de interés, el paisaje o los dominios públicos hidráulicos y marítimo - terrestres.
Las muertes relacionadas con la contaminación, explicó la ministra, están “ligadas, sobre todo, con enfermedades respiratorias, como alergias, trastornos de la vista, pulmonares”, que provocan “un agravamiento y aceleración de los procesos de la enfermedad”.
Además, la titular medioambiental recalcó que esta cifra de 16.000 fallecimientos supera a las de las personas que mueren “en accidentes de tráfico o laborales”. Teniendo en cuenta estos datos, Narbona adelantó que se está estudiando la Ley de Calidad del Aire, que persigue “aplicar las exigencias a escala europea, que obligan a una evaluación de la contaminación de forma sistemática”.
La ministra explicó también que las administraciones nacional, autónoma y local “pueden y deben tomar medidas en el transporte”, como la utilización de combustibles menos contaminantes, el fomento del transporte público o la peatonalización de calles.
NOTA FIBROFATIFA-UNIDOS:
Evidentemente, aunque no se menciona en este comunicado, esta noticia debería provocar una concienciación, en la altisima incidencia que la contaminación atmósferica provoca en los afectados de IQM (intolerancia Química Multiple), las reacciones multisistemicas que nos produce, dificiles de evitar, a pesar del uso de mascarillas, ya que el contacto tambien se puede producir por el contacto de la piel, nos tienen sumidos en un encierro profiláctico de evitación.
Es muy lamentable el desconocimiento de estas situaciones, cuando las exposiciones se producen, y nos dirigimos a los servicios de urgencias con el objeto de recibir una ayuda, el desconocimiento de la IQM y de algún protocolo de actuación ante estas circustancias es lo habitual, con lo cual no es extraño que esa ansiedad que tanto nos encuentran sea fruto de la desesperación y de la lidia continua que estos pacientes llevan de la mano por si solos en la lucha por este estresor externo que merma hasta estremos insospechados su infima calidad de vida.
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