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Con motivo de la presentación del trabajo de investigación Preemptive analgesia and inhibition of tolerance to morphine after administration systemic of magnesium chloride (Analgesia Preventiva e inhibición de la tolerancia a la morfina con la administración de cloruro de magnesio), en
la Reunión Anual de
la Sociedad de Neurociencias 2006, evento que se llevará a cabo del 14 al 18 de Octubre del presente año, en la ciudad de Atlanta, USA.
Uno de los más grandes desafíos para la medicina sin lugar a duda es el manejo y tratamiento del dolor. El dolor, ha significado para el hombre más allá de ser una sensación nociva, una sensación que ha permitido su sobrevivencia, aprender que puede hacernos daño, para poder superarnos y evolucionar como especie.
El problema comienza cuando el dolor llega a formar parte de nuestras vidas, protagonista de la misma y se convierte muchas veces en el centro de la existencia. Podemos definir el dolor como una experiencia sensorial o emocional desagradable que puede estar asociada a un daño de los tejidos, es decir, un daño físico, pero también un daño subjetivo, no visible, como la perdida de un ser amado.
El dolor, el que conocemos cuando vamos al médico, cuando nos golpeamos, más allá de ser un enemigo, es una señal de alarma y en muchos casos el primer aviso que nos indica que algo anda mal en nuestro cuerpo. Por ejemplo, cuando nos quemamos al cocinar, al planchar, realizamos una acción defensiva, que es retirar la mano, y protegernos de lo que nos hace daño. Si no sintiéramos dolor, las consecuencias pudieran ser irreversibles.
El dolor, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) es el primer motivo de consulta en todo el mundo a pesar de los avances tecnológicos y el descubrimiento de nuevos medicamentos.
En el pasado se consideraba hasta cierto punto normal su padecimiento en circunstancias especiales tales como el parto, las enfermedades oncológicas, los estados postoperatorios, artrosis, entre otras, pero hoy día se manejan conceptos como la analgesia preventiva que indica que el dolor no solo debe aliviarse, sino que incluso debe evitarse.
Es por ello, que no debe haber descanso, para la búsqueda de nuevas luces terapéuticas, o el rescate de unas olvidadas, como es el caso del cloruro de magnesio. Ahora bien, ¿Por qué el magnesio? El magnesio (Mg+2), es el cuarto ión más común en nuestro cuerpo y el segundo que se encuentra en mayor proporción en todas las células después del potasio. Es un elemento químico esencial para el hombre, animales y vegetales.
La mayor parte del magnesio se encuentra en los huesos y desempeña funciones de gran importancia en muchas reacciones enzimáticas. También ejerce un papel estructural en la célula, el músculo, función estabilizadora de las estructuras de las cadenas del ADN y ARN. Además, posee gran efectividad en los trastornos del sueño, como antiarrítmico y coadyuvante en el tratamiento de la hipertensión. Debemos tener en cuenta que el Mg+2 forma parte, es un componente vital de nuestro cuerpo y según la literatura, no hay un ión que cause más problemas como éste cuando se encuentra en déficit.
Este ión es un antagonista natural o mejor dicho, bloqueante natural de unas estructuras que tienen el nombre de receptores de NMDA, que tienen entre otras funciones, participar en la transmisión del dolor. Si nosotros aumentamos la cantidad exógena de magnesio, podemos lograr un efecto analgésico en enfermedades como artritis reumatoide, artrosis, en la neuralgia postherpética (culebrilla), neuropatía diabética, con resultados altamente satisfactorios.
Estudios realizados, han demostrado que la cantidad de magnesio en los seres humanos ha disminuido a través de las décadas, esto debido entre otras cosas al procesamiento de los alimentos, el cultivo excesivo y no recuperación de la tierra; sería interesante determinar si existe una correlación entre la disminución del magnesio y el incremento en el padecimiento del dolor.
Por otro lado, una de las cosas que tiene con mucha esperanza a nuestro grupo de investigación, es utilizar el magnesio como alternativa preventiva, en otras palabras, preparar a nuestro organismo antes de ser sometido ha un daño tisular, por ejemplo una operación. A parte de esto, hemos demostrado de manera experimental como puede ser mejorado el efecto analgésico de otros medicamentos.
Con la administración de cloruro de magnesio, podríamos obtener un paciente con una recuperación más rápida, menor grado de dolor postoperatorio y menores requerimientos de analgésicos opioides como no-opioides, en otras palabras, un paciente con un rápido retorno a casa y darle a la población una alternativa terapéutica económica y segura.
Debemos tener presente que el dolor dejó de ser un síntoma para convertirse en una enfermedad y su tratamiento, más que un deber es un derecho que le debe ser garantizado a todo individuo.
http://www.diarioeltiempo.com.ve/secciones/secciones.php?num=90143&codigo=nopi&llve=dos
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