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Los males del siglo XXI
Sus nombres son tan raros y hasta complicados de pronunciar como sus síntomas difíciles de identificar. Nacen del estrés.
Más de uno en estos tiempos le achaca sus males al estrés. Y no se equivoca. Hoy se ha identificado un grupo de enfermedades ‘del siglo XXI’, llamadas síndromes somáticos funcionales. Su principal característica es que no tienen una clara explicación ni atacan un órgano específico. Precisamente ese fue uno de los temas abordados en el marco del XIX Congreso Colombiano de Medicina Interna, que se realizó esta semana en Cartagena.
Y es que hablar de estas enfermedades no es como hacerlo de un infarto o una úlcera, en las que se puede identificar la lesión orgánica, afirma el especialista en medicina interna, Juan Diego Romero, secretario ejecutivo de la Asociación Colombiana.
Así, los síndromes funcionales, constituyen un grupo de síntomas que atacan al ser humano que no tienen una explicación definida. Las más afectadas son las mujeres, tanto así que la proporción es de cuatro a uno.
Hoy algunas son más comunes que otras pero todas con grandes complicaciones. Una de ellas es la fibromialgia, que pertenece a un grupo de trastornos comunes reumáticos no articulares, caracterizados por dolor y rigidez de intensidad variable de los músculos y tendones. Pero hasta ahora no se han detectado alteraciones físicas en los puntos dolorosos. Aunque el resultado del examen físico general casi siempre es normal, una evaluación de los músculos sí muestra zonas sensibles al tacto.
Se cree que la fibromialgia tiene su origen en el estrés y en una predisposición genética.
COLON IRRITABLE Otra de ellas es el síndrome de intestino irritable que tiene un alto componente emocional. Más del 50 por ciento de las consultas en gastroenterología son por esta causa.
Los síntomas son variados y dispersos: molestias o dolor abdominal, diarrea o estreñimiento, con disfunción en la motilidad intestinal y con resultado negativo de todos los exámenes del tracto digestivo. El estrés, la ansiedad y la depresión suelen empeorar los síntomas. Los pacientes suelen tolerar poco aquellas comidas que producen gases. “Ningún órgano está más mal comprendido, maltratado y calumniado que el colon”, afirmó el gastroenterólogo, William Otero, al referirse a los problemas gastrointestinales en el mismo Congreso.
Está también el síndrome del gas intestinal, relacionado con desórdenes digestivos que provocan sensaciones de hinchazón, calambres, necesidades frecuentes de ir al baño, gases y eructos continuos. “Una de las consecuencias es que la cintura de las personas tiende a ancharse de 10 a 12 centímetros por la gran cantidad de gases. Lo cierto es que el órgano culpable de tales anormalidades no es el colon como mucha gente supone, sino el yeyuno”, explicó Otero, porque es el lugar que más concentra gases en el organismo.
Según este especialista, coordinador de gastroenterología de la Universidad Nacional, alrededor del 30 por ciento de las personas padecen de estas alteraciones en su organismo.
No existe un tratamiento específico para combatir los gases, lo que recomiendan los especialistas es evitar comer frutas y legumbres en exceso, como banano, peras, uvas, habichuelas, cebolla, lechugas y de igual forma, la lactosa. Al control de la dieta se suma el del estrés.
Pocos comunes, pero incapacitantes
Los síndromes funcionales tienen en común síntomas como dolores en el cuerpo, de cabeza, fatigas, resequedad en la piel y los ojos, debilidad, falta de concentración y letargo, por eso son de difícil diagnóstico. Algunos han recibido nombres relacionados con el contexto en el que aparecen. Este es el caso del síndrome de la guerra del golfo, que apareció en el año 91. Según el médico internista Diego Romero, se caracteriza por síntomas como alteraciones en la memoria y el sueño y se cree que entre sus causas están el estrés emocional de quienes la vivieron, así como las vacunas y las sustancias químicas a las que estuvieron expuestos esos pacientes.
Otro es el caso del síndrome del edificio enfermo que puede aparecer aunque las personas trabajen en construcciones de altos estándares. “Pocas horas después de entrar pueden aparecer alteraciones en la memoria y embotamiento que desaparecen a la hora de salir. Es común en los empleados de bajo nivel jerárquico dedicados a los trabajos operativos. Sin embargo, para evitarlos se recomienda una buena ventilación en la oficina, una temperatura no mayor a 23 grados, buena iluminación y no exponerse más de siete horas al computador”, afirma Romero.
Y está el síndrome de sensibilidad a múltiples sustancias químicas como desodorantes, perfumes, colonias o quita esmaltes. Aunque se cree que puede tener un componente tóxico y otro alérgico, también tiene que ver con el estrés emocional. Lo que hay es que evitar los factores desencadenantes y recibir tratamiento como terapias de comportamiento para combatir el estrés y la ansiedad y hacer ejercicio.
DISAUTONOMÍA. Suena raro pero se trata de una señal de estrés que se caracteriza por cambios en la tensión arterial, sudor, alteraciones en la frecuencia cardíaca. “Lo que sucede es que el sistema nervioso autónomo, que regula el latido cardíaco, se altera y hace autonomía”, sostiene el internista Juan Diego Romero.
Cualquiera de estos trastornos, resultado del estrés debe tratarse a tiempo, de los contrario podría alterar la vida diaria, afectar el desempeño laboral, alejar al paciente de su núcleo familiar y de sus amigos y terminar aislándolo del mundo. |