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En mujeres se han notado alteraciones en los ciclos menstruales, según la tesis dirigida por la Universidad de A Coruña
El fuel que derramó el petrolero Prestige ante la costa gallega en noviembre de 2002 ha provocado alteraciones hormonales y genéticas en las personas que lo recogieron, según un estudio realizado en la Universidad de A Coruña (UDC).
Evaluación Toxicológica de poblaciones humanas expuestas a fuel del Prestige es el título de la tesis, aprobada con sobresaliente cum laude, de la estudiante de la Facultad de Ciencias Beatriz Pérez Cadahía, dirigida por las profesoras Josefina Méndez Felpeto y Blanca Laffon Lage
Un total de 327.476 voluntarios, además de marineros, mariscadores y otro personal contratado por la Xunta de Galicia, salió a las costas para emprender tareas de limpieza de los hidrocarburos dejados por el buque monocasco siniestrado.
La investigación desarrollada en los últimos cuatro años ha consistido en evaluar los cambios biológicos causados por fuel en este colectivo y supone el primer trabajo internacional de este tipo, según ha destacado Blanca Laffon.
Esta profesora explicó que la carga del Prestige, 77.000 toneladas de fuel pesado, contenía agentes como asfaltenos -unas sustancias que pueden producir cáncer-, así como hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH), compuestos orgánicos volátiles (VOC), metales pesados y resinas.
Protección insuficiente
Los resultados de la investigación sugieren que el tipo de traje utilizado y, sobre todo, las mascarillas «no fueron los más adecuados para proteger de manera eficaz a los trabajadores y voluntarios», ha detallado Laffon.
Esta doctora del Departamento de Biología Celular y Molecular de la UDC ha subrayado que el colectivo «estuvo sometido a una exposición directa, a través de los sistemas respiratorio y digestivo principalmente».
Así, al realizar análisis al personal que asumió la limpieza se descubrieron compuestos volátiles (VOC), metabolitos de hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH) presentes en la orina y metales pesados en la sangre.
Los VOC encontrados apuntan que los voluntarios respiraron aire «similar a los de ciudades altamente contaminadas como Atenas y México y más elevados que los detectados en el vertido del buque Nakhodka en Japón (1999)», según el estudio.
A su vez, añadió, los niveles de PAH hallados se asemejan «a los que presentan trabajadores de incineradoras, hornos de carbón y gasolineras».
Por contra, la tasa de metales pesados fue superior a la del resto de la población, éstos «no superan los valores tóxicos» establecidos por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.
Daño genético
Otra etapa de la investigación descubrió que se produjo un incremento del daño genético «reciente» -el que se repara de forma natural- en todos los individuos expuestos, en especial en aquellos que lo hicieron durante un corto período, unos cinco días.
En cuanto a los individuos que llevaban tres y cuatro meses en las tareas de limpieza experimentaron un aumento del daño genético «fijado», que es más difícil de subsanar.
También fueron detectadas alteraciones hormonales en los niveles de cortisol y prolactina, así como modificaciones de los ciclos menstruales.
A juicio de las investigadoras, estas pruebas permiten clasificar la mezcla de sustancias presentes en el fuel del «Prestige» como «disruptor endocrino», es decir, como una sustancia que afecta el equilibrio hormonal.
Del mismo modo, el estudio pone de manifiesto que el daño biológico resultó mayor entre los limpiadores de sexo femenino y los fumadores, al tiempo que también se constató un aumento en paralelo al incremento de la edad.
La profesora Blanca Laffon concluyó que la investigación revela la necesidad de adoptar medidas «sociosanitarias» en catástrofes similares a la ocasionada por el «Prestige», como un protocolo de actuación, el seguimiento del personal que trabaje en dichas tareas y la disposición de equipos de protección adecuados.
VIA |LA VOZ DE GALICIA | www.fibrofatiga-unidos.info |