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La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la migraña grave en uno de los grupos de mayor discapacidad por delante de los grupos del asma o la diabetes |
Redacción, Madrid (20-12-2006).- Como consecuencia de la mayor preocupación por los efectos discapacitantes de las crisis de migraña, destacados expertos están reclamando a la Unión Europea que apoye mayores niveles de investigación y tratamiento para las personas que sufren esta enfermedad.
La prevalencia de la migraña es alta en toda Europa: en Inglaterra afecta a casi una de cada cinco mujeres y a uno de cada catorce hombres1, un patrón similar al observado en otros países europeos. El impacto de la migraña se extiende a muchos de los aspectos de la vida de quien la padece y tiene un claro efecto negativo en la productividad y los costes laborales. En Europa la migraña, después de la demencia, es la segunda enfermedad neurológica más costosa2.
En 2005, un grupo de expertos especializados en el tratamiento de la migraña estableció una serie de objetivos (Declaración de Roma sobre la Migraña 2005) que deberían cumplirse en toda Europa en los próximos cinco años, con el fin de paliar el aumento de la incapacidad causada por esta dolencia. Estos objetivos fueron presentados en el mes de octubre en una reunión de los Miembros del Parlamento Europeo (10 de octubre).
“Tenemos todas las herramientas necesarias” -afirma el profesor Jes Olesen, de la Universidad de Copenhague- “y si combinamos esfuerzos y tomamos medidas alineadas con estas recomendaciones, confío plenamente que lograremos los objetivos que hemos establecido en la Declaración de Roma sobre la Migraña para nosotros mismos y nuestros pacientes. Hay claras evidencias de que el impacto real de la migraña sobre los servicios sanitarios, la economía y la persona es significativo. Con mayor nivel de apoyo por parte de la Unión Europea podremos acelerar los avances, reduciendo la carga que supone esta importante pero olvidada incapacidad”.
En términos del número de años de vida perdidos por causa de alguna incapacidad, la migraña ocupa el puesto número 19 de media (por delante de la cardiopatía isquémica), y el número 12 tratándose de mujeres (por delante del asma y la artritis reumatoide, OMS 2001). Según la OMS, una persona que sufre un ataque de migraña severa está tan incapacitada (en términos del número de pacientes que consumen recursos sanitarios equivalentes a 1000 sanos) como un paciente con tetraplejia, y más que una persona ciega.
Los objetivos clave propuestos son aumentar de forma significativa el número de pacientes que reciben tratamiento (del 30 por ciento al 50 por ciento) y, dentro de este grupo, casi duplicar la disponibilidad de medicamentos eficaces para combatir la dolencia. Además, al menos el 50 por ciento de los pacientes que se pueden beneficiar de medidas preventivas deberían ser objeto de este proyecto.
“Estos objetivos no son difíciles de alcanzar” -señala el profesor H C Diener, de la Universidad alemana de Duisburg-Essen. “En realidad, tan sólo se trata de aumentar la calidad de la asistencia sanitaria a un nivel aceptable. Es inadmisible que actualmente siga habiendo demasiados pacientes no controlados cuando ya disponemos de soluciones para la gran mayoría de ellos. Es de vital importancia que nosotros como médicos, con el apoyo de las organizaciones –especialmente de la Alianza Mundial de la Cefalea (World Headache Alliance) y la Federación Europea de Cefaleas (European Headache Federation)–, trabajemos más estrechamente con el Parlamento Europeo para aprovechar nuestros recursos de forma más eficaz con el fin de alcanzar estas metas”.
“Como médico y como persona que padece migraña, conozco de primera mano el impacto devastador que esta enfermedad provoca en la persona, así como en todos aquellos que la rodean”, afirma el Dr. T. Poole, médico de medicina general del Centro Médico de Sjølyst (Noruega), que ha contribuido también al desarrollo de la Declaración. “Tenemos a nuestra disposición excelentes opciones de tratamiento, así como un mejor conocimiento de las medidas preventivas eficaces que podemos recomendar a los pacientes. Apelamos a la Unión Europea para que respalde a los pacientes, personal sanitario y organizaciones de apoyo en su trabajo por alcanzar estos importantes logros”.
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