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El estudio ha sido realizado por el Observatorio de Salud de la Mujer de la Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud, órgano de la Administració
n general del Estado dirigido por Concha Colomer Revuelta.
Hay otro observatorio de nombre similar, cuya página web es www.obsym.
org, que es un proyecto desarrollado como iniciativa conjunta de la Fundació Biblioteca Josep Laporte y la Fundación Sanofi Aventis destinado a ofrecer información de calidad especializada en temas de salud para las mujeres.
También hay un Observatorio de desigualdades de género en la salud que es una iniciativa del Grupo de Género y Salud Pública de la Sociedad Española de Salud Pública y Administració
n Sanitaria (SESPAS). Cuya página es www.genero.
sespas.es/
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Notas de Prensa
El Ministerio de Sanidad presenta el primer informe sobre Salud y Genéro, que recoge diez propuestas para favorecer la igualdad en salud entre mujeres y hombres
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Responde a un compromiso del Gobierno para favorecer la igualdad entre hombres y mujeres
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El trabajo
expone las diferencias en el modo de enfermar y de recibir asistencia entre las mujeres y los hombres, y concluye con una batería de propuestas que el Ministerio asumirá dentro del Plan de Calidad del SNS
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Las mujeres tienen una mayor esperanza de vida al nacer, aunque viven con peor salud percibida y sufren antes que los hombres enfermedades crónicas
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Las enfermedades más prevalentes en España son las cardiovasculares y el cáncer. En ambos grupos existen diferencias entre hombres y mujeres que sólo en parte se explican por las diferencias biológicas, aunque hace falta más investigación en este aspecto
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El informe constata que tanto en los planes de salud como en los de igualdad se sigue insistiendo mayoritariamente en los aspectos reproductivos y que, si bien se incluye la equidad de género entre los principios generales, los objetivos y las medidas para hacerla efectiva son todavía escasos
28 de diciembre de 2006. La Ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, ha presentado hoy en rueda de prensa el primer informe sobre Salud y Género elaborado por el Observatorio de Salud de la Mujer, que responde al compromiso del Gobierno de favorecer la igualdad entre mujeres y hombres y que forma parte del paquete de 45 medidas que para dicho fin acordó el Consejo de Ministros en su reunión del 4 marzo de 2005.
El trabajo
expone el modo en que afectan a la salud o a la asistencia sanitaria de mujeres y hombres un conjunto de enfermedades importantes por su prevalencia o mortalidad. Realiza también un análisis sobre el enfoque de género en las políticas de salud y, a la inversa, sobre cómo las actuaciones de igualdad abordan los aspectos de salud en sus formulaciones. Por último, concluye con una batería de propuestas que el Ministerio de Sanidad y Consumo asumirá en el Plan de Calidad.
DIFERENTES ANTE LA ENFERMEDAD
El Informe pone de manifiesto que existen diferencias entre hombres y mujeres tanto en la propia enfermedad como en la forma de buscar cuidados sanitarios y de recibirlos. Estas diferencias, ha señalado la Ministra, no se pueden explicar sólo por las diferencias biológicas ligadas al sexo, sino que se relacionan con los estereotipos de género y los diferentes roles que se les encomiendan.
Las mujeres tienen una mayor esperanza de vida al nacer y a los 65 años que los hombres, pero su vida con buena salud y sin enfermedad crónica es más corta que la de éstos. Por el contrario, los hombres viven menos años que las mujeres pero los viven con mejor salud percibida. Los patrones de vida tienen una clara distribución por género.
En general, los hombres tienen conductas menos saludables respecto al consumo de sustancias adictivas (tabaco, alcohol o drogas ilegales) y sufren discapacidades desde edades más jóvenes que las mujeres, muchas de ellas a consecuencia de los accidentes de tráfico. Estos comportamientos están ligados a los modelos tradicionales de masculinidad. “Esto está cambiando en los últimos tiempos entre la población más joven, ya que las chicas, desafortunadamente, están adoptando también en parte estas conductas”, ha explicado Salgado.
Además, la distribución de los tiempos de trabajo, de ocio y de prestación de cuidados no es equitativa. Las mujeres dedican más tiempo que los hombres al trabajo doméstico y a los cuidados, incluso aunque tengan un trabajo asalariado. Esto explicaría, al menos en parte, que los hombres practiquen más deporte y duerman más horas que las mujeres. La sobrecarga física y emocional que esta situación provoca en las mujeres también repercute de manera negativa en su salud.
Para otros condicionantes de la salud, como la sexualidad o las relaciones afectivas, existen pocos estudios que permitan abordarlos adecuadamente desde los servicios de salud. Estos factores conducen, en muchas ocasiones, a que se traten como enfermedades lo que son procesos fisiológicos, como la menopausia o el parto, o a que se medicalice en exceso la vida de las mujeres, pues tratan de resolver con fármacos malestares que tienen su origen en las dimensiones psico-sociales de la salud.
ENFERMEDADES MÁS PREVALENTES
Las enfermedades que más muertes producen en hombres y mujeres son las cardiovasculares y el cáncer. Ambos grupos presentan características diferentes en unos y otras. Ello se debe, en parte, a las diferencias biológicas, pero la investigación sobre el tema es todavía insuficiente para analizarlas adecuadamente desde el enfoque de género, quizá con la excepción de la cardiopatía isquémica.
El infarto agudo de miocardio es más frecuente en hombres que en mujeres en todas las edades, mientras que la angina afecta más a las mujeres. Los infartos entre los hombres se producen en edades más tempranas que en las mujeres. La aparición más tardía en las mujeres se achaca a la protección de los estrógenos hasta la menopausia, aunque todavía existe poca investigación al respecto. Sin embargo, ensayos clínicos recientes relacionados con los efectos de la terapia hormonal sustitutiva han puesto de manifiesto que los estrógenos solos o combinados con progestágenos no sólo no protegen ante la enfermedad coronaria ni el accidente cerebro-vascular, sino que pueden incrementar su riesgo.
Hasta hace poco, el infarto agudo de miocardio era considerado como una patología típicamente “masculina”. De hecho, fue en hombres donde se definió el patrón de la enfermedad y la sintomatologí
a típica y donde se realizaron la mayoría de las investigaciones para su tratamiento. Este sesgo ha podido estar en el origen de retrasos diagnósticos, infradiagnósticos e incluso errores diagnósticos en las mujeres. Todavía hoy, las mujeres tienden a acudir más tarde, o a no acudir a los servicios sanitarios en busca de ayuda cuando presentan un cuadro isquémico (sea infarto o angina), un retraso al que también contribuye el rol de género por el que las mujeres se preocupan en primer lugar de cuidar de la salud de la familia, y sólo en último lugar de la suya propia.
El cáncer de mama es la primera causa de muerte entre las españolas. Igual que sucede en otros países de nuestro entorno, a pesar de que la mortalidad ha descendido (la supervivencia se sitúa en torno al 75% a los cinco años del diagnóstico), su incidencia está aumentando en los últimos años. Factores de tipo socio-demográ
fico (retraso del primer embarazo, disminución del número de hijos y abandono de lactancia materna) podrían haber contribuido a este incremento, pero sería necesario seguir investigando sobre el impacto de la terapia hormonal sustitutiva o sobre la idoneidad de los programas de cribado.
En cuanto al cáncer de pulmón, es el más frecuente y el que más muertes provoca en los hombres (un caso en mujeres por cada 11 casos en hombres); pero la mortalidad entre los varones está disminuyendo desde los años 90 (0,35% anual), y aumentando en las mujeres (2,4% anual) como consecuencia de la incorporación de la mujer al tabaquismo en los años 70.
Respecto a la obesidad, es más frecuente en las mujeres que en los hombres a partir de los 50 años. También es más frecuente en las mujeres de los grupos sociales más desfavorecidos. Por el contrario, el peso corporal insuficiente es más habitual en las mujeres de las clases más altas y en los hombres de clases más bajas.
MÁS VULNERABLES ANTE EL VIH/SIDA
Otro ejemplo de las desigualdades de género en salud es la transmisión del VIH/sida. Aunque la epidemia presenta un curso favorable en nuestro país, los casos derivados de transmisión sexual están aumentando, sobre todo en el porcentaje de mujeres. Existen causas biológicas para explicar esta situación, ya que en las prácticas heterosexuales las mujeres son más vulnerables a la transmisión que los hombres porque la mucosa vaginal es más frágil y el semen tiene mayor capacidad infectiva que los fluidos vaginales. Pero también hay razones de género. El uso del preservativo depende tanto de la voluntad del hombre como de la capacidad de la mujer para oponerse a relaciones no-seguras y, por desgracia, en general no son las mujeres las que deciden sobre su uso.
Un aspecto importante de la vida de las mujeres y de los hombres es la salud sexual y reproductiva. Como se plantea en el Informe “Interrupción voluntaria del embarazo y métodos anticonceptivos en jóvenes”, encargado por el Ministerio, los comportamientos sexuales de los jóvenes han experimentado un cambio significativo en estos últimos 12 años, sobre todo entre las chicas adolescentes.
En el informe se comprobó que se produce un inicio más temprano de las relaciones sexuales coitales y un cambio en las actitudes y roles tanto de las chicas, que tienden a mostrarse más activas, como de los chicos, que dan más valor a los sentimientos y afectos. Pero este cambio no ha hecho desaparecer los estereotipos más tradicionales, en los que las chicas tienen menor capacidad de decidir sobre sus relaciones sexuales.
Por su parte, la violencia tiene un claro patrón de género y repercute en la salud de las mujeres. Tanto por su magnitud como por su impacto sobre la salud mental y física de las afectadas y de sus hijos, la violencia de género se considera un tema prioritario de salud pública.
La Ley 1/2004 proporciona el marco de actuación para la atención integral a la violencia de género. En 2004 se ha constituido la Comisión contra la Violencia de Género del Consejo Interterritorial del SNS, en cuyo seno se han puesto en marcha cuatro grupos de trabajo para desarrollar un protocolo de atención e indicadores comunes, y para abordar los aspectos éticos, legales y de evaluación de las actuaciones en el Sistema Nacional de Salud en este tema.
REVISIÓN DE LAS POLÍTICAS DE GÉNERO
Mujeres y hombres acuden con frecuencias distintas y por motivos diferentes a las consultas médicas y a los servicios de urgencias. También son hospitalizados y se les prescriben medicamentos de forma diferente. La información disponible y la bibliografía revisada plantean la necesidad de estudiar mejor las relaciones entre salud y género para identificar las causas de las desigualdades debidas a los sesgos de género y poder así plantear acciones efectivas para su disminución en los servicios de salud.
El informe ha revisado las actuaciones políticas puestas en marcha para abordar la salud de las mujeres y la aplicación del enfoque de género en la salud desde los Planes de Salud y los de Igualdad, y concluye que se sigue insistiendo mayoritariamente en los aspectos reproductivos y que, si bien se incluye la equidad de género entre los principios generales, las medidas para hacerla efectiva son todavía escasas.
Por ello, desde el ámbito de sus competencias y en colaboración con otros Ministerios, con las CCAA y con organizaciones públicas y privadas, el Ministerio de Sanidad y Consumo se propone impulsar y financiar las siguientes acciones:
1) Promover, desde el Instituto de Salud Carlos III, la inclusión del enfoque de género en la investigación. E impulsar estudios sobre desigualdades de género, con especial atención a las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes, la salud mental, las lesiones por causas externas y la salud sexual.
2) Desarrollar con las Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y con la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios una revisión de la información disponible sobre la atención a las enfermedades cardiovasculares, los programas de cribado de cáncer de mama, la prevención del cáncer de cuello de útero, del de colon y recto, así como la prevención y tratamiento de la osteoporosis y el abordaje de la fibromialgia y la fatiga crónica.
3) Realizar estudios sobre el efecto de los estereotipos de género en la atención sanitaria y sobre las actitudes de los profesionales sanitarios ante las desigualdades de género.
4) Realizar un estudio sobre obesidad y género, en colaboración con la Agencia Española de Seguridad Alimentaria.
5) Llevar a cabo un estudio sobre la atención al parto y la práctica de cesáreas en el SNS a fin de conocer en qué circunstancias se practica este procedimiento y cuál es el papel de los profesionales sanitarios y de las usuarias de los servicios en la toma de decisiones.
6) Desarrollar una amplia encuesta sobre sexualidad, basada en estudios cualitativos previos, que permita conocer los aspectos relacionados con la salud afectivo-sexual en mujeres y hombres.
7) Revisar, con el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, las organizaciones sindicales y otros agentes, los aspectos de salud laboral desde el enfoque de género, en especial los instrumentos para la evaluación de riesgos y el listado de enfermedades profesionales.
8) Revisar, en colaboración con las instituciones gubernamentales implicadas en la lucha contra la violencia de género, las fuentes de información sanitaria para el conocimiento de su frecuencia y sus características, así como los protocolos existentes para su atención integral, y proponer criterios comunes.
9) Desarrollar en la página electrónica del Plan de Calidad del Ministerio de Sanidad y Consumo un área que proporcione información relevante sobre los temas clave de salud y género de manera que resulte comprensible para la población general.
10) Elaborar con las CCAA y sociedades científicas y profesionales una guía para la inclusión del enfoque de género en los planes de salud.
Elena Salgado ha afirmado que este informe ha analizado y sintetizado la información disponible sobre salud y género, que en muchos casos es escasa o incompleta, con el propósito de disponer de directrices útiles para enfocar de la manera más adecuada los problemas de salud de mujeres y hombres, lo que permitirá, a la postre, reducir “las desigualdades y mejorar la equidad, uno de los objetivos básicos del Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud”.
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