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Los pequeños olvidos que comenzamos a padecer
después de determinada edad y que no llegan a afectar nuestra vida pero
si nos producen ansiedad. Con terror, pensamos que el cerebro empieza
a convertirse en gelatina y nos preocupa quedar como el Tío Mario,
que recuerda con lujo de detalles todo acerca de su niñez en Albacete,
pero no puede acordarse de lo qué hizo ayer o esta misma mañana.
Si esto te suena familiar, no te preocupes, hay esperanza.....Existen muchos mitos en los que las personas equivocadamente relacionamos la edad con la falta de memoria.
Los neurocientíficos han comprobado que no
necesariamente tiene que ser así, que las células se regeneran en el
cerebro de los adultos y que, al contrario de lo que se pensaba, la
pérdida de memoria no se debe a la edad o a que las neuronas se mueran,
sino a la reducción en número y complejidad de las dendritas (ramas de
las neuronas) que, a través de la sinapsis, reciben y procesan la
información de otras células nerviosas.
Esto sucede por una sencilla razón: falta de
uso. Es muy sencillo así como se atrofia un músculo sin uso, las
dendritas también se atrofian si no se conectan con frecuencia, y la
habilidad del cerebro para procesar nueva información se reduce.
Es cierto, el ejercicio ayuda mucho a alertar la mente; también hay vitaminas
y medicinas que aumentan la transmisión sináptica y fortalecen la
memoria, sin embargo, nada como hacer que nuestro cerebro fabrique su
propio alimento: las neurotrofinas.
Las neurotrofinas son moléculas que producen y secretan las células
nerviosas,
y actúan como alimento para mantenerse saludables tanto a ellas como a
las sinapsis. Cuanto más activas estén las células del cerebro, mayor
cantidad de neurotrofinas producen; esto genera más conexiones entre
las distintas áreas del cerebro.
¿Entonces qué debemos hacer?
Lo que necesitamos es hacer pilates con las neuronas: estirarlas,
sorprenderlas,
sacarlas de su rutina y presentarles novedades inesperadas y divertidas
a través de las emociones, del olfato, la vista, el tacto, el gusto y
el oído.
Además, retarlas con crucigramas, juegos como rompecabezas o ajedrez, etc.
¿El resultado? El cerebro se vuelve más flexible, más ágil, y su capacidad de memoria aumenta.
Al leer esto, casi seguro probablemente pienses:
Yo leo, trabajo, hago ejercicio y mil cosas
más durante el día, así que mi mente debe estar muy estimulada!!! Pero
la verdad es que la vida de la mayoría de nosotros se lleva a cabo
dentro de una serie de rutinas.
Piensa en tu día o semana promedio.... ¿Qué
tan diferente es tu rutina de la mañana, tu ruta hacia el trabajo, la
hora en la que comes o que regresas a la casa? ¿El tiempo que pasas en
el auto? ¿El tiempo y los programas que ves en televisión? las
actividades rutinarias son inconscientes, hacen que el cerebro funcione
en piloto automático; requieren un mínimo de energía y las experiencias
pasan por las mismas carreteras neuronales ya formadas tiempo atrás. No
hay producción de neurotrofinas.
Algunos ejemplos de ejercicios que expanden substancialmente las dentritas son:
- Bañarse con los ojos cerrados.
Sólo
con el tacto, localiza las llaves de agua, ajusta la temperatura del
agua, busca el jabón, o el shampoo... Verás cómo tus manos notarán
texturas que nunca antes habías percibido.
- Usar la mano no dominante.
Come,
escribe, abre la pasta dentífrica, lávate los dientes, abre el cajón
con la mano que más trabajo te cueste usar. Péinate, báñate píntate,
aféitate lava los dientes con tu mano no dominante.
- Lee en voz alta.
Se activan distintos circuitos que los que usas para leer en silencio.
- Cambia tus rutas.
Toma diferentes rutas para ir al trabajo, a tu casa.
- Cambia tus rutinas.
Haz cosas diferentes. Esfuérzate por salir, conocer y charlar con personas de diferentes edades,
trabajos e ideologías.Experimenta lo inesperado. Usa las escaleras en
lugar del ascensor. Sal al campo, camina, huélelo.
- Cambia las cosas de lugar.
Al saber
dónde está todo, el cerebro ya construyó un mapa. Por ejemplo, cambia
el lugar del pote de la basura; verás la cantidad de veces que tirarás
el papel al viejo lugar.
- Aprende algo nuevo.
Cualquier cosa
puede servir, aprende fotografía, cocina, yoga, estudia un nuevo
idioma. Si te gusta, arma rompecabezas, tápate un ojo para que pierdas
la percepción de la profundidad, por lo que el cerebro tendrá que
confiar en otras vías.
- Identifica las monedas.
Pon en tu coche
una taza con varias monedas diferentes y tenlas a la mano para que,
mientras estás esperando en el semáforo, con los dedos trates de
identificar la denominación de cada una.
- Cambia el mouse de la computadora al lado contrario de donde lo usas comúnmente.
Por
qué no abrir la mente y probar estos ejercicios tan sencillos que, de
acuerdo a los estudios de Neurobiología del Duke University Medical
Center, amplían nuestra memoria?
Y si tenemos suerte y funcionan, nunca más volveremos a preguntarnos:
¿Dónde dejé las llaves? ó ¿Dónde dejé las gafas?
RECURSO:
Ejercitar nuestro cerebro es una forma de haces que nuestra memoria
trabaje bien ademas de que podremos resolver mejor los problemas y no
se nos olvidarán las cosas, por lo tanto Lumosity
es un programa diseñado para ejercitar nuestro cerebro, el mismo
consiste en un sitio web desarrollado por neuro-científicos de Stanford
y UCS que consta de una serie de juegos y ejercicios online para
mejorar nuestra memoria, atención y velocidad de procesamiento.
Prueben
algunas actividades sin registrarse, pero para tener acceso a todas es
necesario crear una cuenta de usuario (por ahora es gratis, ya que se
encuentra en versión beta).
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fibrofatiga-unidos
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