Presencia de organismos modificados genéticamente en la alimentación.
escrito por MR| Alimentacion | Sensibilidad Quimica Multiple
viernes, 23 de noviembre de 2007
Contaminación genética: la imposible coexistencia
Declaración
de las jornadas “Contaminación genética: la imposible coexistencia”
paralelas a la 3ª Conferencia Internacional de Coexistencia de OGM
organizadas por la Comisión Europea.
Las organizaciones abajo firmantes
[1]
denunciamos la presencia de organismos modificados genéticamente en la
alimentación en contra de la ciudadanía y sin etiquetado, denunciamos
también los casos de contaminación de cultivos, la ausencia de
mecanismos legales de protección de la ciudadanía y la responsabilidad
de la Comisión Europea con una actuación contraria a la transparencia,
la democracia y el principio de precaución
Los
casos de contaminación que ya se están dando y han sido denunciados en
Europa y el estado español (Aragón, Cataluña y Albacete) se unen a la
creciente presencia de transgénicos en la alimentación del ganado y en
los productos de origen animal. La Conferencia Internacional organizada
por la Comisión Europea, ya desde su título, obvia la realidad de la
contaminación, renuncia a explicar a la ciudadanía los riesgos de los
transgénicos e invisibiliza la oposición ciudadana.
El Estado español ha sido durante muchos años es el
único en la Unión Europea en permitir el cultivo de organismos
modificados genéticamente (OMG). En la mayoría del resto de los estados
miembros de la Unión Europea existen moratorias (como la recientemente
declarada en Francia, además de Austria, Hungría, Polonia y Grecia) o
están en la agenda política (es el caso de Alemania, Rumania, Italia,
Bulgaria e Irlanda). Sin embargo, los alimentos transgénicos continúan
entrando a través de las importaciones masivas de Argentina, Brasil y
Estados Unidos para la alimentación de ganado local.
La Comisión Europea mantiene una actitud favorable a
los transgénicos y ha autorizado la entrada en Europa de variedades
manipuladas genéticamente en contra de la mayoría de estados y la
ciudadanía [2],
ejerciendo un abuso de poder amparada en un procedimiento de aprobación
de OMG que es antidemocrático y que denunciamos por su parcialidad y
falta de transparencia [3]
. Claramente la Comisión Europea es más receptiva a las presiones de
las multinacionales agrobiotecnológicas que a la opinión pública
ciudadana en defensa de la seguridad alimentaria.
Denunciamos, a su vez, la insuficiencia de los
mecanismos legales actuales vigentes en Europa. La regulación europea
sobre etiquetado es sumamente tramposa al no exigir el etiquetado de la
carne y productos de origen animal (leche, huevos, quesos, etc.) que
provienen de animales que han sido alimentados con piensos y granos
transgénicos [4]limitando
el derecho de la ciudadanía a elegir una alimentación libre de
transgénicos. El reciente nuevo Reglamento de Agricultura Ecológica
admite una contaminación del 0,9%de OMG, dando luz verde a estos
cultivos, minando la confianza en estos alimentos y generalizando la
indefensión de la ciudadanía. Por último, no existe un desarrollo
legislativo suficientemente explícito y amplio que garantice el derecho
de los territorios a protegerse de la contaminación genética y las
importaciones de transgénicos y declararse libres de transgénicos
cuando su ciudadanía así lo ha expresado.
Sin embargo, los motivos para oponerse a los cultivos
transgénicos son numerosos. La propia Comisión Europea reconoce que la
manipulación genética es una tecnología con un elevado nivel de
imprecisión y que no existen conocimientos científicos que puedan
predecir las consecuencias de la manipulación genética y especialmente
de la liberación de OMG al medio ambiente que es incontrolable. Las
fuertes incertidumbres y, por tanto, riesgos de esta tecnología
requieren la aplicación del principio de precaución que nos sugiere
rechazar los transgénicos en la alimentación.
Los supuestos “beneficios” resultaron falsos. Se ha
demostrado que en el mejor de los casos los rendimientos de los
cultivos transgénicos son similares a las variedades no modificadas, en
promedio no hay reducción de del uso de productos químicos en
agricultura sino en general un incremento, no han aportado mejoras a la
calidad de los alimentos y no contribuyen a aliviar la pobreza y el
hambre. Unas semillas más caras y propiedad patentada de un reducido
número de multinacionales destinadas al monocultivo de exportación de
grano para el ganado difícilmente pueden ser de utilidad a las personas
que padecen hambre y a los/as agricultores/as con escasos recursos.
Sin embargo, los impactos negativos sobre el medio
ambiente comienzan a documentarse, pese a las dificultades existentes
para desarrollar investigación independiente en este campo. La
contaminación de especies silvestres emparentadas, la reducción de la
biodiversidad, la contaminación química del suelo y acuíferos y la
aparición de nuevas resistencias en adventicias e insectos están
demostradas.
Los cultivos modificados genéticamente son
esencialmente un negocio más de las multinacionales agroquímicas y
biotecnológicas que vienen a profundizar el modelo de agricultura
industrializado en el contexto de la globalización agroalimentaria
actual. Especialmente grave es la tecnología genética para producir
semillas suicidas, conocidas como “terminator”, que son presentadas
como solución a la contaminación genética y que obligan a los/as
agricultores/as a comprar todos los años semillas aumentando su
dependencia de la industria semillera.
Se trata de unas semillas caras, un bien público
privatizado, con elevados riesgos que se están implantando en los
grandes monocultivos de soja, maíz y algodón en combinación con
prácticas como la siembra directa y el laboreo de conservación que
implican una reducción de la mano de obra y el uso masivo de herbicidas
a los que son tolerantes estas semillas. Los/as grandes propietarios/as
agrícolas obtienen así reducciones de costes basadas en la destrucción
ecológica y la sobreexplotación de la mano de obra arriesgando la
seguridad alimentaria de la ciudadanía.
Se trata además de unos cultivos innecesarios lo que
hace incluso más absurdo e irracional su utilización ya que existen
alternativas viables y seguras. La producción agraria con métodos
ecológicos y respetuosos con el medio ambiente, utilizando variedades
locales y orientadas a mercados próximos, tiene una mayor capacidad de
generar empleo a la vez que garantiza una alimentación segura y
respetuosa con el medio ambiente.
La producción y el consumo industrial de alimentos
están contribuyendo de forma significativa al calentamiento global y a
la destrucción de comunidades rurales. La agricultura sostenible a
pequeña escala y el consumo local de alimentos puede frenar el cambio
climático y alimentar a los más de 850 millones de personas que padecen
hambre. La agricultura ecológica y local contribuye además a enfriar la
tierra usando prácticas agrícolas que reducen las emisiones de CO2 y el
uso de energía por los agricultores y que frenen la deforestación
masiva por el avance de la frontera agrícola que es una de las
principales causas del calentamiento global. Solo una alimentación
libre de transgénicos puede construir un mundo rural vivo y defender el
derecho a la soberanía alimentaria.
[1]
Organizaciones: Red de Semillas, Ecologistas en Acción, Cooperativa de
Consumidores y Productores Ecológicos "La Ortiga", Campaña contra los
transgénicos - Greenpeace, Federación Andaluza de Consumidores y
Productores Ecológicos "FACPE", Grupo de Soberanía Alimentaria y
Género, Sindicato Obrero del Campo (SOC), Veterinarios sin Fronteras,
Cooperativa Agroecológica "Huerta La Acequia", Amigos de la Tierra, El
Ecolocal, Herriarte, SAT, COAG, Cooperativa Pueblos Blancos.
[2]
En el último Consejo de Ministros el ejecutivo comunitario pidió
oficialmente a Austria que levantara la prohibición de importar maíz
transgénico. Solo 4 países apoyaron esta iniciativa, 14 votaron en
contra y 9 se abstuvieron. El sistema de votos ponderados hace que
Austria obtenga sólo la mayoría absoluta pero no la cualificada por lo
que será la Comisión Europea, en contra de la mayoría de los estados y
la ciudadanía, quien imponga a Austria renunciar a su derecho en
defensa de una alimentación sana y segura.
[3]
Los estudios científicos sobre los que se basa la evaluación previa a
la autorización son realizados por las propias empresas sin que sea
posible en muchos casos verificar los datos y resultados de forma
independiente. Además la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaría que
emite recomendaciones para las nuevas autorizaciones ha sido objeto en
los últimos meses de duras recriminaciones por parte de Estados
Miembros por falta de transparencia y por ignorar las recomendaciones
de éstos.
[4] En torno al 85% de los cultivos transgénicos corresponden a soja y maíz cuyo destino principal es la alimentación del ganado.
Fibrofatiga-Unidos Fibromialgia y Sindrome de Fatiga Cronica, Sensibilidad quimica Multiple.
Las patologias Fibromialgia y Sindrome de Fatiga Cronica, Sensibilidad Quimica Multiple, Intolerancia Ambiental Idiopatica, son abordadas generalmente desde la Reumatología, Medicina Interna, Inmunología, Medicina Ambiental, Psiquiatria, Psicologia, Rehabilitacion y otras especialidades que pueden ser indispensables para el diagnostico por exclusion. Siempre dejese orientar por un medico de atencion primaria bien formado en estas enfermedades. En caso de duda busque una segunda opinion.