Modelos de atención a los síntomas somáticos sin causa orgánica. De los trastornos fisiopatológicos al malestar de las mujeres
Attention Models to Somatic Symptoms without Organic Cause: from Phisiopathologic Disorders to Malaise of Women
Sara Velasco1, Mª Teresa Ruiz2 y Carlos Álvarez-Dardet1,2
1Departamento de Salud Pública. Universidad de Alicante.
2Red de Género y Salud.
RESUMEN
Los síntomas somáticos sin causa
orgánica (SSCO) permanecen médicamente inexplicados. Su abordaje podría
estar limitado por un concepto biologicista de la salud. Diversas
teorías críticas estudian factores contextuales, de género y subjetivos
para los SSCO y sus modelos de atención. El objetivo de este trabajo ha
sido revisar literatura española (1995-2002) explorando modelos
explicativos y de atención a los SSCO relacionándolos con las teorías
subyacentes sobre salud. Se realizó búsqueda en Medline, Sociologycal
Abstracts, Psycinfo, Doyma, Google y Scirus, bajo palabras clave:
Gender and health, Primary care, Somatic complaints and women or
gender, Fibromialgy, Chronic fatigue, Functional syndromes, Feminist
studies and primary care, malaise women. Seleccionando 31 artículos. Se
clasificaron según teorías sobre salud: biomédica, psicosocial,
socialista, biopsicosocial, ecosocial, psicoanalítica y feminista.
Después, se identificaron modelos explicativos/de atención por bloques
teóricos según: términos utilizados para SSCO; factores
causales/asociados; modelos de atención; factores relación
médico-paciente. En el marco biomédico se encuentran: explicaciones
fisiopatológicas; atención directiva, centrada en la visión médica,
tendente a adaptación del enfermo a su cronicidad con tratamientos
sintomáticos y antidepresivos. En modelos teóricos críticos: relacionan
síntomas con contexto social, experiencias subjetivas y de género;
centrado en la visión de la/el paciente; evitan la medicalización,
dirigido a construir el significado subjetivo de los síntomas, al
empoderamiento de la mujer y su autorresponsabilidad. Conviene
reconocer la existencia de teorías alternativas a la biomédica que
amplían la comprensión de los SSCO, incluyendo factores contextuales,
de género y subjetivos asociados al proceso de salud-enfermedad, que
producen modelos de atención con mayor potencial de atención integral.
Fibromialgia y sindrome fatiga crónica, sensibilidad química múltiple, intestino irritable.......
ABSTRACT
Somatic symptoms of
no identifiable organic cause remain medically unexplained and have
been delved into to only a limited degree from a biologicist conception
of health. Different critical theories study contextual, gender-related
and subjective factors for Somatic Symptoms of No Identifiable Organic
Cause and their care models. This study has been aimed at reviewing
published Spanish studies (1995-2002) exploring explanatory SSNIOC's by
relating them to the underlying health theories. A search was run in
Medline, Sociologycal Abstracts, Psycinfo, Doyma, Google and Scirus,
using the key words: Gender and health, Primary care, Somatic
complaints and women or gender, Fibromialgy, Chronic fatigue,
Functional syndromes, Feminist studies and primary care, malaise women,
a total of 31 articles having been selected and classified by health
theories: biomedical, psychosocial, socialist, biopsychosocial,
ecosocial, psychoanalytical and feminist.. Explanatory/care models were
then identified by theory-related blocks, according to: terms use for
SNIOC's; related/causal factors, care models, physician-patient
relationship factors.
Within the biomedical framework, physicpathological, directive
care explanations were found focusing on the medical viewpoint, tending
toward adapting the patient to his/her degree of chronicity with
symptomatic and antidepressant treatments. In critical theory models:
symptoms are related to the social context, subjective gender
experiences, focusing on the patient viewpoint; avoiding
medicalization, aimed at constructing the subjective significance of
the symptoms, on empowering the woman and on her taking responsibility
for herself. It is advisable to recognize the existence of theories
alternative to biomedical theory which broaden the comprehension of
SSNIOC's, by including contextual, gender-related subjective factors
related to the wellness-illness process which give rise to care models
of greater integral care potential.
Key words: Gender. Women's
health. Feminism. Psychoanalysis. Affective symptoms. Models,
Theoretical. Biomedical Research. Models, Biological.
Introducción
Los síntomas somáticos sin causa
orgánica (SSCO) incluyen una larga serie de quejas subjetivas para las
que no se encuentran signos clínicos que las justifiquen. Puede
tratarse de síntomas solos o agrupados (anexo 1)1. Algunos grupos de síntomas constituyen síndromes funcionales (anexo 2)
que coexisten, a menudo, en los mismos pacientes y se suceden a lo
largo de su vida. Los diagnósticos funcionales se solapan unos con otros2 y también con diagnósticos psicopatológicos como ansiedad y depresión3-5.
El solapamiento puede depender, entre otros factores, tanto de que se
apliquen clasificaciones nosológicas basadas en criterios para
trastornos orgánicos que no se pueden objetivar en estos síntomas y
síndromes, como de la consecuente interpretación subjetiva de los
médicos. Los estudios de Nimnuan1, comprueban que pacientes
con grupos similares de síntomas son diagnosticados de unos u otros
síndromes funcionales dependiendo del especialista al que acudan:
fibromialgia si acuden al reumatólogo; fatiga crónica si acuden al
neurólogo y colon irritable si se trata del digestólogo. Cada
especialista toma en consideración los síntomas que le son familiares y
dejan fuera del diagnóstico una media de 8 síntomas que no encajan en
su especialidad.
La prevalencia de los SSCO parece ser creciente6-8 y es claramente más alta en mujeres9, de etiología mal conocida, de diagnóstico difícil y solapable1,2,
de curso crónico, y no se cuenta con un tratamiento médico que se haya
mostrado eficaz. Al menos utilizando los conceptos sobre salud y
enfermedad de la teoría biomédica no se encuentran explicaciones
consistentes para los hechos anteriores sobre los SSCO, ni se dispone
de tratamientos fundamentados en factores etiológicos o asociados, o
mecanismos de la enfermedad, sino sólo sintomáticos y paliativos. El
panorama de la comprensión y abordaje terapéutico podría estar lastrado
por los límites de la capacidad explicativa del concepto biologicista
de la salud del paradigma biomédico.
Según un trabajo inédito de
recopilación y caracterización de teorías de la salud realizado por los
autores, existen teorías de la salud alternativas caracterizadas por
diferentes conceptos del proceso de salud-enfermedad. Las teorías
socialista10, biopsicosocial11-15, ecosocial10,16 y psicoanalítica17,18,
se caracterizan por incluir en el proceso salud enfermedad tanto el
contexto social y la biografía como su interacción con la experiencia
vivida y subjetiva de las personas. Ello implica que buscan etiología y
factores causales o asociados en la biografía y la forma en que estos
factores psicosociales son experimentados, es decir, el significado
subjetivo. La teoría feminista, una teoría crítica más, añade los
conceptos ligados a la diferencia sexual y la construcción social del
género19-26 como factores del contexto socio-cultural que
influye en el proceso de enfermar. Bajo estas perspectivas conceptuales
se describe la influencia de factores del contexto social, de género y
subjetivo sobre el fenómeno de los SSCO. Son factores que influyen: la
clase social8, el nivel cultural y la etnia27, la situación laboral, el estado civil8,28,29, y los estilos de vida y capacidad de respuesta a factores estresantes30 o eventos vitales. Se añaden factores de género: cuidado de hijos pequeños, carga del trabajo doméstico y múltiples roles28, feminidad y masculinidad y experiencia vivida31
y análisis de género y poder y cómo este interviene en la presentación
de los síntomas en las consultas, inmersas en un determinado tipo de
relación médico-paciente32-34. Se trata de considerar múltiples factores psicosociales y sus interacciones35.
Bajo estas teorías deben producirse
además de variaciones en los modelos explicativos, variaciones en los
modelos de atención a los SSCO.
El objetivo del trabajo es revisar
la literatura española del período 1995-2002, explorando modelos
explicativos y de atención a los SSCO relacionándolos con las teorías
subyacentes sobre la salud. Los objetivos instrumentales son 1.
Clasificar los artículos revisados sobre síntomas somáticos sin causa
orgánica según sus teorías subyacentes o explícitamente utilizadas. 2.
Identificar los modelos de atención a los trastornos estudiados en base
a los siguientes contenidos: términos que utilizan para los síntomas en
estudio; factores causales y asociados que consideran; modelos de
atención que proponen, factores que consideran en la relación
médico-paciente.
Material y Método
Se realiza una revisión de la
literatura sobre síntomas somáticos sin causa orgánica. La búsqueda
bibliográfica en castellano se restringió a los síntomas, quejas y
síndromes sin causa orgánica presentados en atención primaria en
mujeres y se ha realizado en las siguientes bases bibliográficas:
MEDLINE, Sociologycal Abstracts, PsycINFO, DOYMA y buscador GOOGLE y
SCIRUS, bajo las siguientes palabras clave:
Género y salud. Gender and health;
Atención primaria y género. Primary care and gender; Somatización y
género o mujeres. Somatic and gender or women; Quejas y mujeres o
género y atención primaria. Complaints and women or gender and primary
care; Fibromialgia. Fibromialgy síndrome; Fatiga crónica. Chronic
fatigue síndrome; Síndromes funcionales. Functional sindroms; Estudios
feministas y atención primaria. Feminist studies and primary care;
Malestar de las mujeres. Discontent, malaise women.
Los criterios de selección,
aplicados a través de los resúmenes, tratan de obtener artículos que
muestren modelos explicativos o de atención relacionados con atención
primaria.
Los criterios de inclusión han
sido: artículos sobre SSCO relacionados con estudios de población
general y atención primaria, salud mental, depresión, somatización,
síndromes funcionales, dolor, dolores musculoesqueléticos, fatiga
crónica, fibromialgia, trastornos mentales comunes, distress
psicológico, países occidentales.
Los criterios de exclusión:
artículos relacionados con el medio hospitalario, enfermedades
orgánicas, pediatría, niños, adolescentes y tercera edad, enfermedades
psiquiátricas mayores, trastornos de la alimentación, ginecología,
reproducción y menopausia, medicinas alternativas, países del tercer
mundo.
La búsqueda inicial bajo palabras
clave género y salud (gender and health) permitió seleccionar
fácilmente los artículos en bases de datos españolas aplicando los
criterios de exclusión e inclusión, porque el número de registros
encontrado era pequeño. Sin embargo, se amplió la búsqueda a bases
internacionales y publicaciones específicas feministas, por que no se
encontraron trabajos españoles de teorías contextuales y feministas. Se
requirió limitar con palabras clave sucesivas (primary care and gender,
Somatic and gender or women, Complaints and women or gender and primary
care).
Se delimitó temporalmente el
período de estudio a los años comprendidos entre 1995 a 2002, ambos
incluidos. Los artículos se clasificaron en empíricos (referidos a una
investigación de campo) y teóricos (revisiones, monográficos,
editoriales). Se revisaron 2.740 registros y se seleccionaron mediante
los resumenes108 artículos. Entre ellos se seleccionaron para la
revisión los 31 artículos teóricos encontrados sobre los síntomas
somáticos sin causa orgánica36-66.
En la lectura de los artículos
seleccionados se aplica una parrilla que los clasifica en sus
correspondientes teorías, buscando en cada artículo la definición
subyacente o explícita que utilizan para los cuatro conceptos
fundamentales que caracterizan cada teoría: concepto de enfermedad,
tipo de causalidad, modelo de atención de salud y factores en la
relación médico-paciente. Se ha seguido la clasificación de teorías y
conceptos definitorios realizada previamente en el trabajo «Teorías de
la salud. Revisión de conceptos» (tabla 1).
Para los síntomas somáticos sin causa
orgánica se extrae el marco explicativo y el modelo de práctica clínica
identificando los siguientes contenidos: 1. términos que utilizan para
los síntomas en estudio; 2. factores causales y asociados; 3. modelos
de atención que proponen, 4. factores que consideran en la relación
médico-paciente (tabla 3).
Clasificación de artículos sobre síntomas somáticos sin causa orgánica según marcos teóricos
Los 31 sobre SSCO revisados (anexo 1)
se han podido ubicar en once categorías, que se pueden agrupar en tres
bloques teóricos. Se encuentran trabajos en los que se asocia la
concepción biomédica, algunos asociada a la psico-social, que se
incluyen dentro de un primer bloque que denominamos biomédi- co36-44.
No explicitan su marco teórico, por lo que es necesario deducirlo a
partir de la identificación de los conceptos que utilizan (anexo 1).
Forman un segundo bloque -que
denominamos contextual-subjetividad-, 6 artículos de los cuales 2 se
basan en la teoría psicoanalítica45,46, 3 asocian criterios biomédicos y psicoanalíticos47-49,1 asocia teoría biopsicosocial y psicoanalítica50.
Prácticamente en todos ellos se explicita el marco teórico utilizado y
en todos se pueden detectar explícitamente los criterios definitorios
de su correspondiente marco.
Un tercer bloque denominado
feminista agrupa 16 artículos que siempre combinan la teoría feminista
con otra teoría; hay representación de artículos que combinan todas las
teorías planteadas, tanto con biomédica51,52, como contextuales53-56 y de la subjetividad57-66.
No se ha encontrado ningún trabajo
que asocie el marco biomédico con teorías sobre el contexto social. No
se han encontrado trabajos ubicables en las teorías socialista o
ecosocial, a no ser que fueran también feministas.
Modelos explicativos y de atención a los síntomas somáticos sin causa orgánica
En los artículos revisados se
identifican modelos de atención a síntomas somáticos sin causa orgánica
que pueden resumirse en tres, -aunque con variaciones menores en cada
trabajo-, correlacionados con los tres bloques de teorías clasificadas:
el modelo biomédico-psicosocial, modelo biopsicosocial-psicoanalítico;
y modelos feministas (tabla 2a y 2b).
Modelo biomédico y psicosocial
Los términos definitorios para los
síntomas y síndromes somáticos sin causa orgánica que utilizan los
trabajos que se encuadran dentro del paradigma biomédico son siempre
diagnósticos según las clasificaciones vigentes de enfermedades
generales y mentales (CIE, Clasificación Internacional de enfermedades
y DSM Diagnostical and Statistical Manual de la American Psychiatric
Association), o trastornos fisiopatológicos psiquiátricos: «depresión y
ansiedad, somatización o trastornos somatoformes»36, 37, y
síndromes funcionales de otras especialidades: «síndrome de
fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, síndrome de colon irritable,
síndrome de piernas inquietas, disfunción temporomandibular, cefalea
tensional»39,41. De manera accesoria se recogen términos
como pacientes «simuladores, somatizadores hiperfrecuentadores» de
servicios sanitarios, y se les califica de «pacientes difíciles,
insatisfechos, hiperdemandantes, frustrantes para el médico»36, 37.
En la teoría psicosocial se les llama «síndromes psicógenos, y enfermedades del espectro afectivo» y también «somatizadores»38-42.
Si los factores causales son
desconocidos para el enfoque biomédico y las hipótesis expuestas como
no demostradas, son de mecanismos fisiopatológicos que causen daño
orgánico (neuro-endocrino-inmune o viral)38,39, bajo la
teoría psicosocial se apunta a factores causales psicológicos como
respuesta al estrés. Estilos de vida, aprendizajes y creencias, y
características como personalidad histriónica en mujeres, antisocial en
hombres o dependiente en ambos se consideran predisponentes. Se señala
que estos pacientes se niegan a reconocer o atribuir sus síntomas a
causas psicológicas, y los trabajos refieren este punto como una fuente
de frustración y desconcierto para los médicos que desemboca en el
rechazo de los pacientes38.42.
El modelo de atención biomédico se
puede sintetizar como directivo, centrado en la visión médica, dirigido
a la adaptación del enfermo a su estado y su entorno y no hace visibles
el contexto, el sexo de la persona ni factores socio-culturales y de
género. Se basa en la anamnesis de los síntomas, -que en el modelo
psicosocial se completa con escalas autoadministradas de exploración
psicopatológica-, seguidos de un diagnóstico sintomático que clasifica
al paciente para desembocar en un tratamiento farmacológico de
mantenimiento (analgésicos y antidepresivos). Las quejas médicas
apuntan precisamente a las dificultades de clasificación de los
pacientes porque los síntomas son numerosos, diversos, cambiantes,
inespecíficos y solapados. Cuando se plantea el abordaje psicológico
del paciente, que precisamente niega este aspecto, el objetivo de la
intervención es «reatribuir»42 el padecimiento del paciente a su causa psicológica.
Modelo psicoanalítico y biopsicosocial
En los artículos revisados los
términos describen no el síntoma que el médico explora sino las quejas,
lo que el paciente siente, incluyendo así la escucha del sujeto. Añaden
a los términos definitorios la ausencia de lesión orgánica: «quejas del
cuerpo sin lesión corporal». Incluyen el mecanismo de conflicto
psíquico que se expresa somáticamente: lo «psicosomático o trastorno
psíquico somatizado». Encuadran los trastornos estudiados como un
equivalente de la histeria del siglo XIX, en la medida en que lo
consideran producto del malestar en la cultura46-48.
Algunos trabajos incorporan la
influencia de la dinámica del conflicto psíquico, pero manteniéndose
dentro de la psiquiatría descriptiva y clasificatoria, estos son mixtos
biomédico-psicoanalíticos, que continúan llamando a los pacientes
somatizadores o con síntomas físicos inespecíficos47. Cuando
la teoría psicoanalítica se asocia con la teoría biopsicosocial la
definición se fija en las quejas (componente subjetivo), biológicamente
no explicadas, definiéndose los trastornos como «la expresión del
malestar personal y social en un idioma de quejas corporales con
búsqueda de ayuda médica»50.
En cuanto a los factores causales
o asociados, las teorías psicoanalítica y biopsicosocial apuntan a los
conflictos inconscientes frente a situaciones de vulnerabilidad como
pérdidas, conflictos interpersonales, relaciones familiares, cambios en
el desarrollo y situaciones sociales. Los síntomas se consideran
efectos del contexto en el psiquismo y el cuerpo.
El modelo de atención se centra en
el paciente y el conocimiento sobre sí mismo, incluyendo su biografía,
su contexto personal y social. En consecuencia las intervenciones se
apoyan en la escucha en entrevista clínica, dar espacio a la queja
subjetiva del paciente, localizar la comprensión del malestar y el
significado simbólico de los síntomas. Apoyo crucial en la relación
médico-paciente, dinámica de la clínica del encuentro47-50.
El modelo biopsicosocial incluye
atención al contexto social y trabajo en equipo interdisciplinar. Si
bien consideran en la relación médico-paciente la frustración del
médico y la hiperdemanda e incapacidad de los pacientes para ser
conscientes de su trastorno, estas dificultades se enfocan como
elementos de la relación transferencial que el médico ha de saber
manejar apoyándose en su capacidad de observación y de «intervención
médica psicológicamente influida»50 (tabla 2). La atención psicoanalítica no hace referencia a tratamientos farmacológicos.
Modelo feminista
Todos los artículos bajo teoría
feminista diferencian el sexo de los y las pacientes y de los y las
médicas, lo cual interviene en los padecimientos. Buscan explicación a
la mayor prevalencia de SSCO en mujeres y su peor evolución, teniendo
en cuenta que esos hechos han de tener un significado relacionado con
la condición social y subjetiva de las mujeres58.
Los artículos
feministas-biomédicos conservan los términos de síndromes funcionales a
la par que tienden a rechazar los términos psiquiatrizantes de los
síntomas, especialmente la antigua neurastenia51,52. Las
categorías feministas hablan sistemáticamente de quejas y
malestar:«quejas somáticas, malestar psicológico, síntomas del
malestar», en el sentido psicoanalítico del malestar en la cultura. Se
define el malestar de las mujeres como «una sensación subjetiva de
padecimiento psíquico que no se encuentra dentro de los criterios
clásicos de enfermedad, sino que se corresponde con conflictos
psicosociales»24. «Es el sufrimiento que no puede ser
descifrado y expresado en palabras y que aparece en el cuerpo como
síntomas mal definidos y sin causa orgánica demostrable» .Además,
especialmente en el feminismo-ecosocial, se definen como «síntomas
médicamente no explicados, síntomas sin enfermedad o síntomas de
enfermedad no diagnosticada»61,62.
La observación de factores
causales, asociados, predisponentes y también protectores se basan en
un núcleo central explicativo que es la opresión de las mujeres por su
condición social subordinada, analizando las diferentes formas en que
se manifiesta su deprivación de poder social y familiar. El
feminismo-biomédico añade a los factores estresantes generales, la
violencia, el abuso continuado y los abusos infantiles en la historia
personal de las mujeres con síndromes somáticos51. El
feminismo-socialista destaca el contexto histórico, y socioeconómico en
que viven las mujeres, incorporando los factores sociales de género: la
situación marital, múltiples roles, ser madre de niños pequeños y el
trabajo asalariado55,56.
El feminismo-psicosocial añade a los
posibles factores estresantes generales los mismos factores sociales de
género anteriores, detectando además factores protectores de género
como el empoderamiento de las mujeres a través de la autonomía y el
control de eventos vitales, acceso a recursos materiales y apoyo y
soporte del entorno53,54. El feminismo-biopsicosocial,
ecosocial y psicoanalítico se diferencian del socialista y psicosocial
en que añaden a la fenomenología social de género, la importancia de la
experiencia vivida. Aparecen nuevos factores relacionados con los
significados subjetivos, como coherencia con los ideales de feminidad y
masculinidad, resiliencia, control autopercibido57-63. Por
último, lo específico del feminismo-psicoanalítico son los factores que
dependen de la construcción de la subjetividad bajo las influencias de
los consenso sociales de género, relaciones de dominación social y
familiar, la desvalorización de los roles femeninos y conflictos de
identidad, las pérdidas y el aislamiento64, 66, 67. En el anexo 3 se relacionan los factores asociados que son el cuerpo de investigación de los estudios feministas.
El modelo de terapia de
orientación feminista se basa siempre en influir en los factores de
opresión de género, familiar y social. Se sintetiza como centrado en la
paciente. Prácticas de empoderamiento de la paciente y construcción del
significado subjetivo de los síntomas por la paciente con activación de
la autonomía y autorresponsabilidad. Desde los trabajos que se han
ubicado en el feminismo ecosocial, categoría que contiene y sintetiza
los conceptos de las anteriores, se apoyan en un modelo general de
salud de las mujeres basado en un «trabajo consciente de dar cuidado a
mujeres visualizando los problemas relacionados con su socialización y
su posición como mujeres en esta sociedad, y ayudarlas a desarrollar
estrategias para conseguir más autoridad y responsabilidad sobre sus
propios cuerpos y sus vidas. Se sintetiza en: 1) consideración de la
identidad de género de la paciente y de los roles de género; 2)
Consideración de la situación personal y social de la paciente; 3)
Trato respetuoso; 4) encaminar a la paciente a enfrentarse con sus
problemas de salud y estimular su autorresponsabilidad; 5) evitar la
medicalización». Este modelo general de atención a la salud de las
mujeres, cuya estrategia para los SSCO se basa en: «empoderamiento de
la mujer redistribuyendo el poder, reconociendo la experiencia de la
paciente, retando a la relación entre poder y género y autoridad
profesional. Estrategia de comunicación que invite a la paciente a
utilizar su conocimiento y experiencia diaria, manteniendo el rol de la
paciente como fuente de conocimiento. Hacer emerger los significados de
interacciones de género y poder como explicaciones significativas de la
paciente para sus síntomas. Posibilidad de tratamiento en grupos de
mujeres»63.
En la relación médico-paciente las
teorías feministas analizan la interacción de los estereotipos de
género y su efecto sobre las actuaciones diagnósticas y terapéuticas de
los médicos y médicas.
En la tabla 4 se sintetizan los tres modelos principales encontrados.
Comentarios
Los modelos explicativos y de
atención a SSCO identificados se pueden reducir a tres: el
biomédico-psicosocial y los dos alternativos producidos bajo teorías
críticas: el biopsicosocial-psicoanalítico y el feminista que se apoyan
en concepciones diferentes del funcionamiento humano y de la salud.
Los síntomas y síndromes somáticos
parecen situarse en la encrucijada entre el cuerpo, la mente y lo
social, y los modelos dependen de cuáles de estas esferas se
contemplen, limitando o ampliando su capacidad de comprensión del
fenómeno.
Podemos identificar una transición
conceptual entre los modelos que va desde definir los síntomas
somáticos como «trastornos fisiopatológicos» (psiquiátricos o
funcionales), hasta «síntomas del malestar cultural de las mujeres»
En el modelo
biomédico-psicosocial, el cuerpo es el objeto de la mirada médica que
describe lo objetivable -signos, analíticas y escalas psicopatológicas
en las que la mente es tomada también como un órgano- para llegar a un
diagnóstico descriptivo de la enfermedad y no del significado del
padecimiento para el paciente. El problema es que las evidencias
apuntan a que los sistemas de clasificación diagnóstica basados en
síntomas y escalas son escasamente válidos para estos trastornos1 2 30
.Una posible consecuencia de ello es la calificación de estos
pacientes, en los trabajos biomédicos, como inadecuados, de los que se
desconfía y nombrarlos, no por la enfermedad que padecen, -por ejemplo,
enfermedad por somatización-, sino por lo que hacen -paciente simulador
o somatizador-, depositando un carácter de intencionalidad en el
paciente, o bien, definirlos por su actitud o
conducta,-hiperfrecuentadores, aprensivos, irritables, difíciles.
El modelo de atención biomédico se
restringe a un hipotético funcionamiento fisiopatológico que, no por
desconocido e improbado, deja de tomarse como causa. Se aplican los
tratamientos farmacológicos disponibles (psicofármacos y analgésicos),
aún con evidencias reconocidas de escasa eficacia y bajo la convicción
de que los trastornos por somatización en realidad no tienen cura, al
menos biológica. Se aplican actuaciones directivas, se intenta
conseguir que el paciente «reatribuya» su padecimiento a la versión
médica, tratándolos como «enfermos sin enfermedad» o que ésta es
psicológicamente auto-causada, y que se adapte a ella; que padecen un
error de funcionamiento, tratando de convencerle de que no se va a
curar y que ha de adaptarse a su sufrimiento crónico con intervenciones
que pauten cuándo, cómo y con quién debe el paciente manifestar su
dolor. Hay tensión entre lo que el médico espera del paciente, al que
encuentra inadecuado, frustrante y difícil, y lo que el paciente espera
de la medicina, que no alivia su sufrimiento. El encuentro en esta
tensión está marcado por una cierta lucha de poder y rechazo mutuo33,32.
Desde la categoría psicoanalítica se
discute la pertinencia de los términos biomédicos calificatorios de los
y las pacientes por sus acciones y proponen nombrar los padecimientos,
-trastorno psíquico somatizado-, incluyendo así además la hipótesis
causal que es el conflicto psíquico. Para este segundo modelo
biopsicosocial-psicoanalítico, la persona está en la historia, tiene
biografía, y lo que le ocurre y sus síntomas tienen significados. Ya no
se trata sólo de qué le pasa a la o el paciente, sino porqué le pasa
insertado en su biografía. No es tan importante describir, clasificar y
diagnosticar, sino interpretar y comprender significados. Apoyan su
centro de gravedad en la comprensión del funcionamiento humano como una
interacción entre la situación social y la subjetividad. El giro
fundamental con respecto a los biomédicos está en que se buscan los
factores causales o asociados en el contexto social y las experiencias
vividas.
Se desplaza la mirada sobre el o
la paciente como sujeto, escuchando sus quejas y se propone una clínica
de la escucha, centrada en el paciente (tabla 4).
Las teorías feministas, -segundo
bloque crítico-, además de incluir el contexto y la subjetividad añaden
una aportación principal, y es que hacen aparecer la diferencia sexual
como fuente de comprensión del fenómeno. El hecho de que la mayor parte
de los pacientes de que hablamos sean mujeres permanece opaco en las
anteriores teorías, sin embargo, el sexo puede contribuir a determinar
y explicar los fenómenos tanto para los y las pacientes como de las
actuaciones de médicos y médicas. Se evidencia que los estereotipos de
género pueden actuar como determinantes de diferencias por sexos9,22,26,29.
El malestar de las mujeres, -concepto procedente de la teoría feminista24 64,69-,
es producto de su posición social y de la vivencia de sus experiencias,
y se presenta como una línea explicativa alternativa de los síntomas
somáticos sin causa orgánica, producto de la asociación de las teorías
feminista, contextuales y de la subjetividad, que incluye una
concepción culturalista del funcionamiento humano y de la enfermedad.
Esta perspectiva abre enigmas de investigación nuevos sobre el malestar
de las mujeres que componen el cuerpo de investigación feminista que
incorporan factores asociados y protectores contextuales, subjetivos y
de género59,60,62,66,67 que se multiplican al indagar en los factores que gravitan sobre las formas de vida de las mujeres (tabla 3). Las propuestas terapéuticas se relacionan con la modificación de los
factores de opresión de las mujeres, la recuperación de la autonomía y
auto-responsabilidad. El modelo pivota sobre la devolución de la
palabra a las mujeres.
Una de las limitaciones de este
trabajo es que la clasificación de teorías realizada no excluye que
existan otras teorías no recogidas y que sea susceptible de mayor
complejidad o de otros límites basados en otros conceptos no
considerados. Otra limitación procede de que se ha revisado una muestra
limitada de artículos ya que no se ha hecho inclusión exhaustiva sino
saturación de trabajos para cada marco teórico y que aplicando otros
criterios de selección, o teniendo en cuenta artículos empíricos que no
se han considerado, pudieran aparecer más modelos o variantes de los
encontrados.
En cuanto a implicaciones de los
resultados del presente trabajo podemos considerar la conveniencia de
revisar y discutir los marcos teóricos que subyacen a los modelos de
atención que se utilizan, ya que pueden estar limitados por
concepciones parciales del proceso salud-enfermedad. Cuando se actúa
bajo protocolos aparentemente sólo técnicos, los médicos y médicas
están actuando siempre bajo concepciones teóricas determinantes y bien
definidas del funcionamiento humano y de la salud, aunque no estén
explicitadas en su formación, pero que dirigen sus pautas diagnósticas
y terapéuticas. En el caso de los padecimientos por SSCO, muy ligados a
factores contextuales, de género y subjetivos, desde concepciones
biomédicas, puede estar dejándose fuera precisamente los factores
asociados y modelos de atención que podrían ser más eficaces.
Conclusiones
El abordaje de los SSCO desde el
paradigma biomédico se presenta limitado porque su teoría de la salud
no incluye los aspectos del funcionamiento humano que probablemente
determinan el problema. Es conveniente reconocer la existencia de
teorías alternativas a la biomédica que amplían las posibilidades de
comprensión del problema, incluyendo factores contextuales, de género y
subjetivos asociados al proceso de salud-enfermedad y que producen
modelos de atención que incluyen dichos aspectos, con mayor potencial
de atención integral a los y las pacientes con SSCO.
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