¡Respire bien!
Respirar es función esencial del organismo. La vida misma empieza inahalando
nuestra primera “ración” de oxígeno y termina cuando exhalamos por última vez.
No hacerlo bien es una costumbre que afecta de forma casi desapercibida.
A menudo, pacientes que sufren enfermedades que implican algún tipo de dolor
crónico no respiran de forma adecuada. Este es solo uno de los casos. La mayoría
de personas con problemas de estrés tampoco respiran bien. Lo hacen aguantando
la respiración por cortos períodos de tiempo sin darse cuenta, lo cual es
probablemente una forma inconsciente de reaccionar al dolor, mas esto puede ser
contraproducente, empeorando otros síntomas del sistema nervioso central
relacionados con el estrés y la ansiedad.
Respire profundo
Hacerlo así oxigena su cuerpo,
revitalizando órganos, células y tejidos. De la misma forma produce energía y
mejora la concentración, a la vez que elimina toxinas y fortalece el sistema
inmunólogico.
Estudios comprueban que respirar bien mejora la función
intestinal, reduce el estrés, la tensión y la ansiedad al inducir una sensación
de calma y relajación. Por otra parte, no respirar correctamente puede causar
problemas en los sistemas inmunológico, circulatorio, endocrino y nervioso.
También puede causar mareos, visión borrosa, ansiedad, dolor en el pecho,
problemas digestivos y dolores musculares, entre otros.
La
respiración y otras enfermedades
“Quienes respiran de forma
corta y rápida usando los músculos del pecho, en vez de hacerlo de forma lenta y
profunda utilizando el abdomen, frecuentemente sufren de estrés” explica la
psicóloga Brigitte Aquín. Por otra parte se ha relacionado el respirar
inadecuadamente con la fibromialigia.
“Este síndrome es común y
usualmente quienes lo sufren tienden a la hiperventilación”, explica el
reumatólogo Abrahám García Kutzbach. Luego, el neumólogo Jeremías Guerra comenta
que pacientes que han sufrido de asma tienden a desarrollar una respiración
agitada, lo cual puede corregirse tomándose 15 minutos diarios de ejercicios
disciplinarios.
Para ver si respira de forma apropiada, haga
este ejercicio:
Recuéstese boca arriba sobre el piso y coloque
su mano justo debajo de sus costillas, sobre el abdomen. Respire como lo hace
normalmente. Ahora observe si es su pecho o su abdomen el que se eleva. Si es su
abdomen y su pecho permanece relativamente plano, usted está respirando de forma
normal. Si su abdomen apenas se mueve y su pecho en cambio es el agitado, usted
necesita practicar lo siguiente:
Sobre el piso, boca arriba, coloque las
manos sobre su abdomen e inhale con la nariz hasta contar a cuatro. Imagine que
está inflando un globo en el estómago con el aire que entra a su
cuerpo.
Aguante el aire por unos segundos. Ahora exhale lentamente por la
boca contando hasta cuatro.
Imagine que está desinflando el globo en su
estómago. Practique este ejercicio un mínimo de cinco minutos por lo menos dos o
tres veces al día. Probablemente le cueste adquirir el ritmo pero con disciplina
puede lograr respirar correctamente en poco tiempo. Recuerde que El respirar
bien oxigena el cuerpo, restablece el ser.
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