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En éste, desde mi punto de vista excelente e irónico artículo de Manuel Portolés publicado en Levante-EM Ciencia e Investigación, parece haber dado con las claves de la felicidad conyugal en base a los últimos estudios científicos, todo en base a la bioquímica más pura y dura, sin filosofías que medien.
Y aunque parezca mentira, y con el amplio debate que genera el cambio climático, aún quedan muchas variables por medir y controlar, quien lo diría, los divorcios son sumamente perjudiciales para el ecosistema sostenible, quizá tendremos que incorporarnos reguladores ecológicos de cortisol.
Lean el artículo que no tiene desperdicio.
La felicidad conyugal y los ecosistemas
Manuel Portolés
Ya
suponíamos que la felicidad era lo mejor para el cuerpo y el alma, el «bien
supremo» de Aristóteles, lo más guay, pero ahora tenemos evidencias científicas
de su bondad para con la salud.
La revista American Journal of Epidemiology
comienza su volumen 167 (enero 2008) con un estudio del University College de
Londres que analiza la vida (bioquímica y anímicamente) de 2.800 ciudadanos
«saludables» entre 50 y 74 años de edad. Los investigadores determinaron los
niveles en saliva de cortisol (hormona del estrés, cuyo aumento eleva la presión
sanguínea, induce la obesidad abdominal y reduce la respuesta inmunitaria), y
los niveles sanguíneos de las proteínas «C reactiva» e «interleuquina 6» o IL6
(índices de inflamación corporal, y cuyo aumento se asocia con enfermedades
cardiovasculares y algunos tipos de cáncer). Los resultados del experimento
demuestran que todas aquella personas con buen estado anímico, los más felices,
tenían niveles bajos de cortisol (independientemente de su edad, peso, nivel
socioeconómico e incluso del tabaquismo). Además, solamente en las mujeres de
«buen rollo», más felices, disminuían los marcadores de inflamación. Por lo
tanto, las mujeres serían más sensibles, molecularmente hablando, a las
emociones positivas.
El cortisol, un chivato
También, en el primer número,
de este año 2008, de Health Psychology, aparece un estudio de la Universidad de
California (Los Ángeles, EE.UU) que después de analizar la vida de 30 parejas
casadas y con hijos y trabajando ambos fuera del hogar conyugal, llega a la
conclusión que la situación matrimonio feliz alivia el estrés laboral de la
esposa. De igual forma que en Londres, la molécula estrella, reflejo de la
felicidad, es cortisol. Además, el estudio añade que sus niveles continuamente
elevados pueden asociarse también con depresión, desgaste psíquico, o con el
«síndrome de fatiga crónica», entre otros problemas. El trabajo indica que los
niveles de cortisol más bajos se encontraron, tras un día laboral duro, entre
las mujeres felizmente casadas. En los hombres, tras el descanso laboral el
cortisol también disminuyó pero solo al final del día, y este descenso fue
independiente del grado de satisfacción que expresaron respecto a su matrimonio.
En conclusión, el matrimonio feliz alivia el estrés laboral de la esposa.
Quizás el cortisol se perfile en el futuro como chivato molecular, en los
procesos de adopción, del estado de felicidad matrimonial junto a otros
documentos más materiales, como la declaración de renta.
Otros resultados,
presentados por la Universidad de Utah (EE.UU) en el congreso 2007 de la
American Psychosomatic Society, mostraban que las parejas que viven bajo
convivencias turbulentas y hostiles experimentan un endurecimiento de las
arterías coronarias; sin embargo en este estudio, las mujeres eran más propensas
a la «ateroesclerosis» si además el marido también era hostil, lo cual podríamos
pensar en una nueva circunstancia para mal llamado sexo débil. Pero lo
sorprendente es que la «ateroesclerosis» entre los maridos era más común cuando
sus esposas no actuaban de forma hostil, sino de forma controladora, lo cual
opino es otra ventaja para las damas; es decir, que los clásicos, «sí cariño» o
«lo que tú quieras, cielo» (control, control), pone duras las arterias
masculinas.
Ya les comenté hace algunas semanas que la exposición al estrés
reduce la recuperación de las heridas, y que una discusión de pareja (sobre
hijos, vacaciones, economía o tareas del hogar) puede retrasar la cicatrización,
al menos 24 horas, aumentando los niveles de IL6, que para más inri se asocian
también con el envejecimiento. Desde el punto de vista estadístico, la disputa
matrimonial tenía el mismo rango como factor inductor de «ateroesclerosis», que
tabaco, colesterol, presión arterial, o nivel de actividad física. ¡Enfermos
cardiacos! eliminen con buena voluntad el estrés conyugal por prescripción
facultativa.
Duelo y Salud
Pero si algunos piensan en otro tipo de
eliminación, ¡absténganse!. Científicos del Instituto de Salud y Psicología de
la Universidad de Utrech (Países Bajos) han investigado los procesos de salud
que ocurren en las personas tras la muerte, la pérdida de un ser querido. La
conclusión general del estudio que publica The Lancet, afirma que el duelo que
sigue a la muerte de un cónyuge, por ejemplo, puede aumentar el riesgo de muerte
(incluidas ideaciones suicidas pasivas) en la «media naranja», especialmente en
el primer mes después del suceso (período más vulnerable). Y es precisamente,
según estos investigadores, la muerte del cónyuge durante el primer año de
matrimonio, la situación más estresante y la etapa de la vida que requiere
mayores esfuerzos de atención y reajustes.
Además, este estudio recopila la
información científica aparecida en los últimos 10 años sobre el tema (duelo y
salud) y concluye: (1) los viudos están en mayor riesgo de morir que las viudas;
(2) el riesgo de muerte por suicidio aumenta, 66 veces en la primera semana para
los viudos y 10 veces para las viudas; (3) durante el duelo son más frecuentes
los síntomas de depresión, ansiedad, insomnio y disfunción social, que pueden
finalizar en síndrome de estrés postraumático; y (4) el duelo puede afectar al
sistema inmunitario y a la memoria. Los autores del estudio recomiendan «educar
a la gente antes de que tenga que enfrentarse a la muerte de que se trata de una
respuesta normal y que poder hablar sobre ella es saludable».
Divorcio y
ecosistema
Y si lo que han pensado es separarse de su pareja, tienen que
saber que el divorcio no es bueno para el ecosistema «Tierra». Al menos es lo
que afirman los científicos Yu y Liu de la Michigan State University (EE.UU) en
la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences. El
estudio sugiere que a medida que aumentan las separaciones y los divorcios, hay
más necesidad de viviendas (más terreno) y por lo tanto disminuyen los recursos,
ya que menos personas habitan por metro cuadradado de vivienda y se consumen más
energía y agua en el mantenimiento (calefacción, limpieza?) de las viviendas
impares. En su análisis los científicos compararon las diferencias en consumo,
entre viviendas de casados y divorciados, de tierra (habitaciones/casa),
electricidad y agua, de países tan dispares como EE.UU., Brasil, Grecia, México
o Sudáfrica, entre otros doce.
Algunas de las conclusiones de Yu y Liu son:
(1) la vivienda media de un divorciado es un 35 % más pequeña que la de un
casado; (2) Si los divorciados hubieran decidido regresar con sus parejas en los
doce países estudiados, más de 7 millones de viviendas no serían necesarias; y
(3) solo en 2005 y en los EE.UU, las viviendas de los divorciados usaron 73 mil
millones de kilovatios/hora de electricidad y casi 2,5 billones de litros de
agua. Sabíamos que el divorcio hacía daño a los niños pequeños, y ahora podemos
añadir que también daña al medio ambiente.
Por un cortisol bajo, unas
arterias flexibles y un ecosistema duradero, siempre pensamiento positivo, sobre
todo en casa.
Fuente | Levante-EM
- tags, blog, sindrome+fatiga+cronica, depresion, cortisol, ecologia, matrimonio, felicidad, matrimonio, divorcio, felicidad+conyugal, salud
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