|
Dolor generalizado, cansancio y alteraciones en el sueño son los síntomas que
padecen los niños con fibromialgia, una enfermedad que normalmente aparece en
mujeres de mediana edad.
Aunque suele pasar bastante tiempo desde que se notan
las primeras molestias hasta que se recibe el diagnóstico, los menores suelen
responder mejor a los tratamientos y tienen una mejor evolución que los adultos
con fibromialgia. Miguel Castillo Los niños con fibromialgia conocen bien las
salas de espera de centros de salud y hospitales.
Tras la primera visita al pediatra para referir los síntomas de dolor y
cansancio, se inicia un peregrinaje por distintas consultas hasta que se hace el
diagnóstico acertado. Según algunos estudios, suele ser el cuarto o el quinto
especialista, normalmente un reumatólogo, quien detecta la fibromialgia e inicia
el tratamiento adecuado. “Junto al dolor, el cansancio es uno de los síntomas
característicos de la fibromialgia infantil.
Suele aparecer sobre todo por las
mañanas y en muchos casos la astenia es tan intensa que impide a los niños ir al
colegio”, explica Marta Medrano, del Servicio de Reumatología del Hospital
Miguel Servet, de Zaragoza. “Además, en la práctica totalidad de los casos, los
niños sufren alteraciones en el sueño. Mientras que los adultos con fibromialgia
se quejan de que su sueño no es reparador, los problemas de sueño son más
amplios en niños e incluyen también pesadillas y despertares nocturnos”.
Es
frecuente que los primeros síntomas estén desencadenados por factores
psicosociales. A veces es un acontecimiento traumático como la separación de los
padres, o un episodio de abuso sexual o malos tratos el detonante de las
molestias. Otras es solamente un exceso de protección por parte de los padres o
una exigencia desproporcionada en su rendimiento escolar.
No obstante, como
indica Medrano, estos factores no son la causa de la enfermedad, solamente
favorecen su aparición, por lo que no se puede hablar de que se trate de una
enfermedad psicosomática. “Hay mucha controversia en torno a la fibromialgia,
incluso hay médicos que ponen en duda su existencia. No obstante, la
Organización Mundial de la Salud la reconoce como una enfermedad crónica”.
Más
sensibles al dolor Actualmente se desconoce cual es la causa que produce la
fibromialgia, aunque una de las principales hipótesis sugiere la existencia de
alteraciones en los neurotransmisores o sustancias que permiten la comunicación
entre las células del cerebro. Esto provocaría que las vías por las que ciertos
estímulos producen dolor estén aumentadas y que aquellas que protegen contra él
no funcionen bien. “Los niños con fibromialgia tienen una especial sensibilidad
al dolor y cualquier estímulo hace que aparezcan los síntomas”.
Al igual que
ocurre con los adultos, la fibromialgia infantil también afecta principalmente a
la población femenina. La proporción es de 8 ó 9 chicas por cada chico con la
enfermedad. Este dato hace que se contemple la posibilidad de que haya cierto
componente hormonal implicado en la aparición de la enfermedad, que en la niñas
suele aparecer después de la primera menstruación. Además, hay estudios que
señalan que una cuarta parte de las fibromialgias del adulto pudieron comenzar
en la edad infantil.
Optimismo en el tratamiento de la fibromialgia infantil, es
muy importante detectar la existencia de posibles factores psicosociales, ya que
si éstos desaparecen o el niño recibe apoyo psicológico para combatirlos, la
evolución es mucho más favorable. En cualquier caso, el tratamiento no es sólo
responsabilidad del reumatólogo, sino que deben intervenir otros especialistas
como psicólogos, psiquiatras o rehabilitadores. “En principio, los niños
responden mejor que los adultos al tratamiento.
Si se diagnostica en la edad
infantil, la fibromialgia tiene un pronóstico mucho mejor”. Aunque se trata de
una enfermedad crónica, esta experta recomienda afrontarla con optimismo. “En el
momento del diagnóstico, la familia se siente aliviada al conocer por fin qué
problema aqueja a su hija. Hay que explicar entonces que la cronicidad no
implica que siempre vayan a estar presentes los síntomas o que la dolencia vaya
a peor. Es importante que los niños sigan con su vida normal, que salgan con sus
amigos y hagan deporte con el fin de poder llegar a la edad adulta sin secuelas
físicas o psicológicas”.
|