Un gen
está relacionado con la depresión y la ansiedad
Una nueva investigación sugiere que una variación en un gen puede dañar un
circuito mental, haciendo que las personas sean más susceptibles a la depresión
y la ansiedad.
El circuito controla la capacidad del cuerpo para
silenciar la alarma del cerebro cuando un ser humano siente temor, afirmó el
coautor del estudio, el Dr. Daniel R. Weinberger, director del Programa de
Genética, Cognición y Psicosis del National Institute of Mental Health. Imágenes
cerebrales mostraron que las personas con el circuito menos efectivo eran más
propensas a tener problemas cuando manejaban los factores estresantes de la
vida, añadió.
Weinberger anotó que los hallazgos no llevarán inmediatamente a nuevos
tratamientos para la enfermedad mental. De hecho, los antidepresivos ya se
dirigen a algunos circuitos relacionados en el cerebro.
Sin embargo,
apuntó que la investigación da a los científicos una mayor comprensión sobre
cómo manejan (o no manejan) las personas los problemas de la vida.
"Estamos poniendo al descubierto lo que antes se consideraban cualidades
humanas muy complejas", destacó.
En estudios anteriores, Weinberger y
otros investigadores examinaron un gen que ayuda a programar el sistema cerebral
para que maneje la serotonina una sustancia química. La falta del
neurotransmisor contribuye a la depresión y los antidepresivos comunes hacen que
sea más fácil para el cerebro mantener niveles constantes de serotonina.
Los investigadores encontraron evidencia de que uno de dos tipos de gen
(el tipo "corto") contribuye a la ansiedad general y al riesgo de depresión
luego de importantes tensiones vitales. También aumenta la respuesta del cerebro
a la vista de caras que provocan miedo.
En el nuevo estudio, Weinberger
y sus colegas examinaron las imágenes cerebrales de 114 personas sanas para ver
el efecto de tener una o dos copias del tipo de gen corto. Los seres humanos
tienen dos copias del gen, heredadas de sus padres. Cada copia es "larga" o
"corta".
Los investigadores encontraron que aquéllos con por lo menos
una copia corta del gen tenían un circuito menos efectivo en la parte del
cerebro que controla las respuestas al miedo. Eso significaba que tenían menos
materia gris, menos neuronas y menos conexiones neurales.
Los hallazgos
aparecen en la edición en línea del 8 de mayo de Nature Neuroscience.
"El problema no es el reloj de alarma, sino el botón que se presiona
para detener la alarma", el cual no funciona correctamente en estas personas,
anotó Weinberger.
Los investigadores relacionaron la efectividad del
circuito con la vulnerabilidad de los participantes a la depresión y la
ansiedad. Esto tiene sentido, afirmó Weinberger, porque para las personas
afectadas "el problema no es ser temeroso, sino que no se puede dejar de sentir
temor, no se puede apagar".
Pero la variación genética no garantiza por
sí misma que alguien se volverá depresivo o ansioso, señaló Weinberger. Otros
factores, tanto ambientales como genéticos, contribuyen a ayudar a que una
persona desarrolle depresión o ansiedad, dijo.
El Dr. James Grisolia,
neurólogo del Hospital Scripps Mercy de San Diego, afirmó que los hallazgos del
estudio deberán ser confirmados. Pero por ahora, la relación potencial entre las
variaciones genéticas y los cambios en el cerebro "subrayan que los cambios
minúsculos en el código de ADN tienen el potencial de causar cambios
trascendentales en la persona".
En otro estudio relacionado con la
depresión publicado este mes, investigadores estadounidenses y alemanes armados
con imágenes del cerebro encontraron evidencia de que la depresión no afecta el
nivel de dolor que sienten los pacientes con fibromialgia, un problema que causa
dolor crónico. Los hallazgos aparecen en la edición de mayo de Arthritis &
Rheumatism.
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