Vacuna contra el sufrimiento
Un experimento de terapia génica sobre ratas
abre nuevas expectativas para el tratamiento del dolor crónico.
Mediante la inyección en el canal espinal de la región lumbar de unas ratas de
un virus modificado genéticamente para transportar un gen que produce una
sustancia que alivia la sensación de dolor, los investigadores han conseguido
que los animales dejen de padecer de sufrimiento crónico. Éste es el resumen de
un artículo publicado ayer en el 'Proceedings of National Academy of Sciences'.
Los prometedores resultados de este interesante experimento los han conseguido
un grupo de científicos de la Mount Sinai School of Medicine de Nueva York.
Keywords: vacuna, sufrimiento, endorfinas, investigacion dolor cronico, fibromialgia y sindrome de fatiga cronica
Uno de los problemas más pavorosos a los que se enfrenta la medicina actual es
el tratamiento del dolor crónico. Simplificando la definición, resulta fácil
distinguir entre lo que se llama el dolor agudo y el crónico. El agudo tiene una
causa clara -una enfermedad¯ y desaparece cuando la persona sana. Del dolor
crónico puede o no conocerse la causa, incluso los datos clínicos pueden señalar
que no hay ninguna patología aparente, pero al menos durante seis meses el
paciente se queja de dolor más o menos intenso. Junto con el malestar, el dolor
crónico puede causar depresión, rabia e interferir en las actividades
diarias.
Una forma frecuente de dolor crónico es el de tipo neuropático,
debido a una lesión del sistema nervioso central o periférico. Sus causas pueden
ser de lo más variadas: trauma, infección, alteraciones metabólicas, cáncer,
intoxicaciones y muchas más, incluida la idiopática, que es la manera fina de
decir que se ignora el motivo de la enfermedad. Una persona con un dolor crónico
neuropático es una persona que sufre considerablemente. Lo peor de todo es que
no hay un verdadero remedio: no todos los individuos responden igual a los
tratamientos; algunas de estas terapias presentan considerables efectos
secundarios nada convenientes; o el alivio que producen es de corta duración.
Una importante vía de investigación de este problema consiste en tratar de que
el cuerpo -las neuronas¯ produzcan mayor cantidad de endorfinas. ¿Qué son estas
sustancias?
Nuestro sistema nervioso pone puertas de control al dolor.
Cuando algo duele es que un receptor nervioso se ha activado. Pudiera ser que su
activación fuera excesiva o que no mereciera la pena que la señal del dolor
perdure más allá de lo estrictamente imprescindible. También cabe la posibilidad
de que esos receptores del dolor se activen sin causa justificada y la sensación
dolorosa fuera, entonces, improcedente.
Más
endorfinas
El cuerpo controla esto gracias a que algunas
neuronas producen unas sustancias que disminuyen la intensidad de la sensación
dolorosa. Estos productos químicos son las endorfinas y entre ellas se
encuentran los opioides internos. Por ejemplo, la sensación de placer que se
siente después de hacer ejercicio se debe, en buena parte, a la liberación de
endorfinas que hace nuestro sistema nervioso para eliminar en buena medida el
dolor de los músculos cansados.
Así que los investigadores sobre posibles
mejoras de las terapias contra el dolor crónico han pensado en aumentar la
producción de endorfinas del cuerpo del enfermo. Distintas vías se han
intentado, incluida la terapia génica, pero con poco éxito. Ahora podrían
cambiar las cosas.
Los investigadores norteamericanos de la Mount Sinai
School of Medicine eligieron como modelo experimental a un tipo de ratas que
sufren de dolor neuropático, debido, naturalmente, a la manipulación a la que le
han sometido los investigadores. Trataron de conseguir que los roedores
sintieran menos dolor haciendo que las neuronas de su médula espinal produjeran
mayores cantidades de endorfinas. Para ello crearon un vector génico: un virus
que porta un gen cuyo producto es una concreta endorfina. A la rata se le
inyectaba el vector en el canal espinal -el líquido cefalorraquídeo¯ de la
región lumbar y se esperaba que el virus traspasara el gen a las neuronas de la
zona.
En efecto, ocurrió. Las ratas manifestaron menor sensibilidad al
dolor. Además, las pruebas histológicas demostraron que esas neuronas
efectivamente producían ingentes cantidades de endorfinas. Lo que es más, si se
le suministraba a la rata un fármaco inhibidor de las endorfinas, se producía un
mayor dolor, lo que demostraba que el efecto analgésico se lograba por las
endorfinas y no por otra cosa.
En fin, el alivio duraba por lo menos
seis meses, el máximo tiempo de prueba.
El experimento resulta relevante
primero por su efectividad: una sola dosis y seis meses como mínimo de alivio. Y
después por sus características técnicas: por ejemplo, la inyección para una
persona, calculada a partir de la necesaria para la rata, sería muy pequeña. Es,
pues, una vía prometedora. Pero, mucha atención, aún falta mucho para poderla
generalizar.
Hay que demostrar, ante todo, que es un proceso inocuo o
razonablemente poco peligroso. Esto es, que la inyección del virus no produce
ninguna toxicidad asociada o efectos secundarios graves. Y luego, mediante las
correspondientes pruebas clínicas, se debe comprobar que esta especie de
'vacuna' resulta eficaz en humanos. Pero no deja de ser interesante esta
aplicación de la ingeniería genética para conseguir eliminar los dolores
intratables.
Fuente | Norte de Castilla
Noticia relacionada: Experimentan Terapia Genetica Contra El DOLOR CRONICO.
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