El CSIC aporta nuevos datos sobre origen de migraña.
Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC) ha desentrañado los mecanismos celulares que
subyacen a la 'Depresión de Leao', la mayor señal eléctrica del cerebro
y causa de la migraña clásica.
El hallazgo, publicado en la revista European Journal
of Neuroscience, puede cambiar la visión tradicional sobre esta onda,
también responsable de la muerte neuronal que ocurre tras los ictus, y
abrir otra vía de investigación para el desarrollo de terapias.
Según el investigador, la clave de las investigaciones fallidas en esta onda se debe a su magnitud.
'Su
imponente naturaleza macroscópica, que puede ser incluso apreciada a
simple vista en preparaciones experimentales adecuadas, había dirigido
las pesquisas de los científicos hacia los cambios en grandes variables
del tejido nervioso, no a sus posibles bases celulares', apunta.
La
principal conclusión del estudio de Herreras, realizado junto a las
investigadoras del CSIC Marta Gómez-Galán y Julia Makarova, muestra que
las neuronas no son sufridoras pasivas de la Depresión de Leao, como se
creía, sino protagonistas necesarias.
El trabajo expone que un canal de las membranas neuronales media en el proceso de inactivación que caracteriza a esta onda.
Por
ahora, los autores desconocen cuál es el canal, pero sus observaciones
revelan dos cosas: que existe y que no es ninguno de los múltiples
canales que la comunidad científica ha identificado hasta el momento.
La
investigación también ha comprobado que uno de los cambios más
conocidos de la 'Depresión de Leao', el aumento de la resistencia
eléctrica del tejido cerebral a su paso, había sido muy subestimado.
A juicio de los autores, el estudio abre una nueva forma de interpretar los orígenes celulares de la 'Depresión de Leao'.
'La
búsqueda de la identidad del canal neuronal que media en la aparición
de la onda será la principal vía de investigación. De este modo, se
podría abrir paso a nuevas estrategias farmacológicas y al diseño de
sencillos experimentos con aplicación clínica en terapias del ictus
isquémico y prevención de migraña', augura Herreras.
La
'Depresión de Leao', descubierta en 1944, se propaga por el cerebro a
unos cientos de micras por segundo y genera, a su paso, un apagón
momentáneo en el tejido nervioso al que afecta.
Este
paulatino avance coincide con la fase de aura de la migraña, aquellos
síntomas (temblores, mareos o incluso sensación de hambre) que preceden
al dolor de cabeza intenso que caracteriza a esta enfermedad
neurológica.
En ictus isquémico y otros accidentes cerebrovasculares, aparece a posteriori.
Tras
producirse el trombo o traumatismo, estas ondas se desencadenan en las
zonas aledañas a la región cerebral afectada causando la muerte de
neuronas, razón por la que, en accidentes de este tipo, la atención
médica debe ser inmediata, afirma Herreras.
De esta forma 'puede evitarse la muerte de un número superior de neuronas de las que ha originado el propio suceso', concluye.
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