fibromialgia, tratamiento fibromialgia, evidencia fibromialgia, medicacion fibromialgia, terapia fibromialgia
En el tratamiento de la fibromialgia resulta fundamental un abordaje multidisciplinar
que combine medidas farmacológicas y no farmacológicas
1 Utilización de medicamentos
Fibromialgia: Aproximación al tratamiento
La fibromialgia es una afección crónica común que cursa con dolor generalizado e incapacitante y se asocia a una compleja sintomatología, de la que se dispone de escasos tratamientos con eficacia demostrada. De acuerdo con los conocimientos actuales sobre su tratamiento, resulta fundamental un abordaje multidisciplinar que combine medidas farmacológicas y no farmacológicas: ejercicio, terapia cognitivo-conductual y la educación sanitaria, principalmente. En su tratamiento farmacológico se han utilizado múltiples fármacos, aunque por el momento, tan sólo se dispone de evidencia sobre la efectividad de amitriptilina y ciclobenzaprina.
INTRODUCCIÓN
El síndrome fibromiálgico (SFM) es un cuadro clínico de origen desconocido que tiene preferencia por el sexo femenino (1-
6). Se considera un síndrome crónico y complejo, en el que se afectan las esferas biológica, psicológica y social de los pacientes (1-5). Constituye un problema sanitario de primera magnitud al presentar una elevada prevalencia que en España afecta al 2,4% de la población general mayor de 20 años de acuerdo con los criterios del American College of Rheumatology (ACR), llegando a representar hasta el 20% de los pacientes atendidos en primera consulta en las unidades de reumatología (5). Los pacientes que la padecen precisan un importante apoyo asistencial y un elevado consumo de recursos sanitarios, que conlleva una importante repercusión social y laboral (1-5).
CLÍNICA Y DIAGNÓSTICO
El SFM causa dolor musculoesquelético generalizado, que puede llegar a ser invalidante; asociándose a mal descanso nocturno y cansancio. En el momento actual no se dispone de datos objetivos analíticos, de imagen o anatomopatológicos, por lo que su diagnóstico se basa exclusivamente en datos subjetivos como el dolor (de carácter generalizado, incapacitante y crónico) junto a la demostración en la exploración física de unos puntos –previamente definidos– en los que la presión moderada desencadena dolor, denominados puntos sensibles del SFM (1-5,7-9) (ver figura 1).
En los años 90 se produjo un avance en la caracterización del SFM, cuando el ACR elaboró unas guías de diagnóstico del
SFM. En éstas, se establecen como criterios diagnósticos el dolor musculoesquelético (difuso, definido como axial, por encima y por debajo de la cintura y bilateral, de al menos tres meses de duración) en combinación con sensibilidad dolorosa (no simple molestia) a la palpación en al menos 11 de los 18 puntos sensibles definidos (ver figura 1). Estos criterios no fueron diseñados para el diagnóstico en sentido estricto, se utilizan de forma prácticamente universal con este fin; si bien, no deben emplearse de forma estricta para el diagnóstico de un individuo en concreto, al no ser suficientemente específicos y sensibles (6-8,10-13).
El SFM con frecuencia se acompaña de síntomas y síndromes (tabla 1) que pueden ser extraordinariamente variados, lo que puede conducir a la realización de numerosas pruebas complementarias, que en muchas ocasiones resultan inútiles, cuando no contraproducentes (1,7-9).
El diagnóstico diferencial debe establecerse frente al síndrome de fatiga crónica, artritis reumatoide, síndrome de Sjögren, lupus eritematoso sistémico, espondilitis anquilosante, polimialgia reumática, miositis inflamatoria, miopatías metabólicas, síndrome miofascial, hipotiroidismo, hipertiroidismo, hiperparatiroidismo, insuficiencia suprarenal, osteomalacia, enfermedades infecciosas (mononucleosis, infección por VIH, hepatitis y enfermedad de Lyme), enfermedades neurológicas, neoplasias y enfermedades psiquiátricas (2,4,5,7,9,13,14).
Por lo general, tras establecer el diagnóstico de SFM se reduce la angustia del paciente, evitándo la realización de pruebascomplementarias innecesarias y costosas; permitiendo que los pacientes puedan compartir sus expectativas y preocupacionescon otras personas que padecen el mismo problema (1).
TRATAMIENTO
En el tratamiento del SFM resulta fundamental el abordaje multidisciplinar, en contraposición a un abordaje biomédico tradicional, dada la enorme complejidad que suelen presentar estos pacientes (2,4,9). Se considera fundamental el papel del médico de Atención Primaria, debiendo aportar al paciente la información suficiente y adecuada sobre su enfermedad, asesorándolo sobre las medidas oportunas para mejorar su salud y calidad de vida (4). En este sentido, se dispone de una guía de utilidad para los enfermos elaborada por la Sociedad Española de Reumatología, que se resume en un decálogo contra la fibromialgia (15) (tabla 2).
PROCESOS ASOCIADOS A LA FIBROMIALGIA
Síndrome de fatiga crónica
Síndrome de dolor miofascial
Síndrome de colon irritable
Síndrome de vejiga irritable
Dolor pélvico crónico
Cefalea de tensión y migraña
Disfunción temporomandibular
Síndrome de piernas inquietas
Sensibilidad múltiple a sustancias químicas
Trastorno de estrés postraumático
Tabla 1. Tomada de 1.
DECALOGO CONTRA LA FIBROMIALGIA DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE REUMATOLOGÍA
1. Aprender a convivir con su dolor
2. Control de sus emociones
3. Control de su estrés
4. Evitar la fatiga
5. Hacer ejercicio
06. Relacionarse con los demás
07. Proteger su salud
08. Usar con precaución los medicamentos
09. Usar con precaución las medicinas alternativas
10. Ser constante
Tabla 2. Tomada de 15.
Se considera importante utilizar estrategias múltiples en las que se combinen el tratamiento farmacológico y no
farmacológico (4,9,12). Las evidencias disponibles actualmente indican que las terapias más efectivas para el tratamiento
del SFM, son: el ejercicio físico; la terapia cognitivo-conductual; y la educación sanitaria; empleándose el tratamiento
farmacológico para controlar la sintomatología, ya que no se dispone de ningún tratamiento farmacológico específico
para este síndrome (5,14). (ver tabla 3).
|
Grado de evidencia |
Tratamiento farmacológico |
Tratamiento no farmacológico |
|
Marcada |
Amitriptilina, 25 a 50 mg al acostarse
- Ciclobenzaprina, 10 a 30 mg al acostarse |
- Ejercicio cardiovascular
- Terapia cognitiva-conductua
- Educación al pacienteTerapia multidisciplinar (ejercicio - y terapia cognitiva-conductual;- ejercicio y educación al paciente |
|
Moderada |
- Antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y noradrenalina (duloxetina, venlafaxina)
- Fluoxetina, 20 a 80 mg al acostarse, con o sin un antidepresivo tricíclico
- Pregabalina
- Tramadol, 200 a 300 mg al día con o sin paracetamol |
- Acupuntura
- Balneoterapia
- Biofeedback
- Hipnoterapia
-Entrenamiento de resistencia |
|
Débil |
--------- |
- Terapia quiropráctica
- Electroterapia
- Terapia manual y masajes
- Ultrasonografía |
|
Nula |
- Corticoesteroides
- Melatonina - AINEs
- Opioides
- Hormona tiroidea |
- Ejercicios de flexibilidad
- Inyecciones en puntos gatillo
|
Tabla 3. Tomada de 9
TRATAMIENTO NO FARMACOLÓGICO
Ejercicio físico: Se considera fundamental su incorporación a cualquier plan terapéutico integral del SFM (12).
Se dispone de diversas evidencias que señalan que la práctica de ejercicio aeróbico (natación, bicicleta, ejercicios en el suelo, danza, etc.) tiene efectos beneficiosos sobre la capacidad física y los síntomas del SFM (5,16,17); aunque, inicialmente y de forma transitoria el paciente pueda sentirse peor (9,14,16).
La mejoría en los pacientes aparece tras la práctica de ejercicio físico aeróbico - de intensidad moderada- y de algunos programas de fuerza. Los ejercicios de estiramientos y flexibilidad pueden utilizarse de forma coadyuvante especialmente en fases clínicas agudas (14). En una revisión sistemática de la Colaboración Cochrane que incluye 16 ensayos aleatorizados con un total de 724 participantes se concluye que, existe una evidencia moderada/fuerte de que la práctica de ejercicio físico durante 12 semanas mejora la capacidad aeróbica y la sensibilidad a la presión en los puntos dolorosos de los pacientes.
El entrenamiento de resistencia también puede ser de utilidad para mejorar los síntomas de depresión asociados al SFM. Se precisa de más estudios en los que se valore el fortalecimiento y la flexibilidad muscular; a como de otros estudios en los que se evalúe la eficacia del ejercicio físico a largo plazo (17).
De forma adicional, también se dispone de evidencias que muestran que muestran que el beneficio no solo reside en la mejoría de la capacidad funcional de los pacientes, sino en un aumento de la tolerancia al dolor y una mejoría de los índices de calidad de vida. No obstante, la ausencia de homogeneidad en los distintos estudios realizados, en cuanto a pautas y métodos, obliga a establecer un consejo individualizado y adaptado a la sintomatología de cada paciente (14). En este sentido, se recomienda aumentar la intensidad del ejercicio aeróbico progresiva mente hasta alcanzar un nivel moderado (17).
Terapia mente-cuerpo y psicoterapia cognitivo-conductual: Se trata de intervenciones psicológicas que pretenden modificar las creencias negativas del paciente sobre su enfermedad, así como su respuesta frente al dolor y otros síntomas (9,16). Entre estas terapias se han empleado: psicoterapia cognitivo-conductual, entrenamiento autógeno, ejercicios de relajación, meditación, hipnosis, imaginación guiada, biofeedback,etc. No se dispone de evidencias científicas que indiquen que estas terapias mejoran la intensidad del dolor, las características emocionales y cognitivas, el número de puntos dolorosos, los síntomas de depresión, las alteraciones del sueño, la rigidez o la calidad de vida global (16). No obstante, al combinarlas con el ejercicio físico existe un fuerte grado de evidencia en cuanto a la reducción del impacto global que el SFM produce en la vida de los pacientes (5).
Educación: El objetivo de las medidas educativas es informar al paciente acerca del diagnóstico, pronóstico, patofisiología y terapias del SFM (13,18); así como ayudarle a afrontar el SFM mediante la adquisición de hábitos saludables y la aplicación de autocuidados que mejoren su calidad de vida (14). Entre otrastécnicas se han empleado: lecturas, grupos de discusión y materiales impresos que pueden mejorar el dolor, el sueño, la fatiga, la autoeficacia y la calidad de vida (13). Se considera una terapia eficaz cuando se utiliza en combinación con la terapia cognitivo-conductual o el ejercicio físico (9).
Otros: Se han probado terapias diversas para el SFM, entre las que cabe destacar: acupuntura, manipulación espinal, masajes, ultrasonidos, homeopatía, corrientes interferenciales, quiropraxia, campos electromagnéticos ozonoterapia, dietas, etc.; si bien, no se dispone de evidencias de su eficacia obtenidas a partir de algún ensayo de calidad realizado en un número suficiente de pacientes (4,5,16).
Los resultados de diversas revisiones sistemáticas indican que los estudios disponibles en los que se evalúa la acupuntura en el tratamiento del SFM son de baja calidad, no disponiéndose de evidencias suficientes sobre su eficacia.
Por lo que se precisa de un mayor número de estudios de mejor calidad metodológica y a más largo plazo que permitan establecer su lugar en la terapéutica de este síndrome (12,16).
TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO
Aunque, por el momento, ningún medicamento cuenta entre sus indicaciones indicaciones de forma explícita el tratamiento del SMF, se han utilizado múltiples fármacos; si bien, sólo una minoría cuenta con evidencias de eficacia. La mayor parte de los estudios realizados presentan numerosas limitaciones, como son el escaso número de pacientes estudiados, la corta duración de la intervención y el deficiente registro de los efectos adversos (4,13).
Los antidepresivos tricíclicos son los fármacos que cuenta con un mayor grado de evidencia. En la actualidad se dispone de evidencias acerca de la eficacia de amitriptilina, al mejorar el sueño y el malestar general. El efecto más acusado se observó en la mejora de la calidad de sueño y los menores en la disminución de la rigidez y del dolor. No existen datos que avalen la eficacia de estos tratamientos a largo o medio plazo (4,13).
Se recomienda iniciar el tratamiento con amitriptilina con una dosis de 10 mg administrada en la cena, aumentándola progresivamente –según la tolerancia del paciente– hasta alcanzar una dosis de 25-50 mg (4,9,13,14). La ciclobenzaprina, aunque no pertenece al grupo de los antidepresivos tricíclicos, presenta características farmacológicas –en cuanto a la respuesta y perfil de efectos adversos– similares a las de amitriptilina, utilizándose a dosis de 10-30 mg antes de acostarse (4,13,14). Los efectos adversos anticolinérgicos, como la retención urinaria, la sequedad de boca y las dificultades de concentración, junto a la cardiotoxicidad hacen que se deba limitar su uso en ancianos (4).
En caso de no observarse respuesta al tratamiento con antidepresivos tricíclicos podría emplearse fluoxetina –a dosis diaría de 10-20 mg– que cuenta con evidencias de eficacia en cuanto a la mejora de la funcionalidad, dolor, fatiga y depresión, en pacientes con SMF (4,13,14). Se ha postulado que la asociación de amitriptilina y fluoxetina podría ser más eficaz que cualquiera de ellos por separado, al existir un efecto sinérgico (4,13). Aunque existirían beneficios ligeramente mayores en cuanto a eficacia con esta asociación, también se producen más abandonos por los efectos adversos. Por ello, no está claro los beneficios que suponen el uso de asociaciones de ATC y otros antidepresivos (4).
Por último se ha propuesto el tratamiento con sertralina –a dosis de 50 mg– en casos de intolerancia a la fluoxetina (14).
Hay algunos estudios en los que se sugiere que los análogos de las benzodiazepinas (zopiclona y zolpidem) podrían ser eficaces en la mejora del sueño y tal vez de la fatiga, aunque no se vio mejoría en el dolor. En los pacientes con síntomas claros de ansiedad podrían ser beneficiosas las benzodiazepinas, como alprazolam, preferentemente en combinación con psicoterapia (4).
Con relación a los analgésicos, algunos de ellos disponen de una evidencia moderada de eficacia en el tratamiento de SMF. Así, el tratamiento con tramadol ha mostrado su eficacia como analgésico, incluso a dosis bajas(50-100 mg cada 4-6 horas), sin sobrepasar los 400 mg día (4,13,14). Por su parte la asociación paracetamol/tramadol, ha mostrado su eficacia a dosis bajas sin sobrepasar 4 g/d de paracetamol (4,14). Existe controversia en relación al uso de opioides en el tratamiento del SFM, no estando recomendado al carecer de evidencias de eficacia; mientras que pueden ocasionar importantes efectos adversos como la hiperalgesia (4,13).
Se dispone de escasa o ninguna evidencia, acerca de la eficacia de otros fármacos ensayados en el tratamiento del SMF, como: hormona del crecimiento, 5-hidroxitriptamina, s-adenosil-metionina, corticosteroides, benzodiazepinas, hipnóticos no benzodiazepínicos, melatonina, calcitonina, hormona tiroidea, guaifenesina, dehidroepiandrosterona, magnesio, carisoprodol, gamma-hidroxibutirato, interferón alfa, litio, selenio y complementos vitamínicos, toxina botulínica, antiinflamatorios no esteroideos (incluidos los coxibs), inyecciones de ozono y opioides (14).
En la actualidad, se están incorporando nuevos fármacos para el tratamiento del SFM, con el objetivo de aliviar el dolor, la fatiga, los trastornos del sueño, la rigidez matinal y mejorar la calidad de vida (12). Entre ellos cabe destacar: pregabalina y duloxetina. La pregabalina ha sido el primer fármaco comercializado en EE.UU. con la indicación autorizada para el tratamiento de este síndrome (19); esperándose que, próximamente se autorizará esta nueva indicación por la Agencia Europea del Medicamento (20).
Por el momento, la pregabalina ha mostrado una eficacia modesta –y a veces transitoria– para reducir el dolor en pacientes con SFM (19). Su uso puede verse limitado por los efectos adversos que puede originar, como: vértigo, somnolencia y aumento de peso; así como, alteraciones cognitivas y angioedema (9,19).
La duloxetina, un antidepresivo inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina y noradrenalina, se ha estudiado en el tratamiento del SFM. En un ensayo clínico aleatorizado y controlado frente a placebo, de 12 semanas de duración, se observó mejoría de los síntomas del SFM en los pacientes tratados con duloxetina frente a los tratados con placebo (21).
CONCLUSIONES
– El SFM constituye un problema sanitario de primera magnitud, al presentar una elevada prevalencia y ocasionar un elevado consumo de recursos sanitarios, con una gran repercusión social y laboral en las personas que la padecen.
– El SFM cursa con dolor musculoesquelético difuso definido como axial, por encima y por debajo de la cintura y bilateral, de al menos tres meses de duración, en combinación con sensibilidad dolorosa -no simple molestia- a la palpación en al menos 11 de los 18 puntos sensibles definidos; mal descanso nocturno; y, cansancio ; en ausencia de datos objetivos, analíticos,de imagen o anatomopatológicos característicos.
– El tratamiento del SFM precisa de un abordaje multidisciplinar; considerándose importante utilizar estrategias múltiples en las que se combinen el tratamiento farmacológico y no farmacológico.
– Las evidencias disponibles actualmente indican que las terapias más efectivas para el tratamiento del SFM son:
el ejercicio; la terapia cognitivo-conductual; la educación sanitaria; y, el tratamiento farmacológico.
– Por el momento, no se dispone de un tratamiento farmacológico específico para el SFM; si bien, se han utilizado una gran variedad fármacos para tratarlo
En la actualidad, tan sólo se dispone de evidencias acerca de la efectividad de amitriptilina y ciclobenzaprina.
Recientemente, se han incorporado nuevos fármacos al tratamiento del SFM como la duloxetina o la pregabalina.
Este último ha sido el primer fármaco autorizado en EE.UU. para el tratamiento del SFM y próximamente se autorizará esta nueva indicación por la EMEA en la Unión Europea; si bien, por el momento han mostrado una eficacia modesta -y a veces transitoria-para reducir el dolor en pacientes con SFM; viéndose limitado su uso por los efectos adversos que puede originar.
BIBLIOGRAFÍA
1- Andreu JL et al. La fibromialgia y su diagnóstico.Rev Clín Esp 2005; 205(7).
2- Villanueva VL et al. Fibromialgia: diagnóstico y tratamiento. El estado de la cuestión. Rev Soc Esp Dolor 2004; 11: 430-443.
3- Goldenberg DL. Pathogenesis of fibromyalgia.2007 UpToDate. Version 15.3. August 2007. Disponible en URL: http://www.uptodate.com
4- Gutiérrez Polo R et al. Fibromialgia. Bol Inf Farmacoter Navarra 2006; 14(3): 18-25.
5- Rivera J et al. Documento de consenso de la Sociedad Española de Reumatología sobre la fibromialgia. Reumatol Clin 2006;2 Supl 1: S55-66.
6- Rao SG et al. Understanding the fibromyalgia syndrome. Psychopharmacol Bull. 2008;40(4):24-56.
7- Goldenberg DL. Differential diagnosis of fibromyalgia. 2007 UpToDate. Version 15.3.
8- Goldenberg DL. Clinical manifestations and diagnosis of fibromyalgia in adults. 2007 UpToDate. Version. 15.3. August 2007. Disponible en
URL: http://www.uptodate.com
9- Chakrabarty S et al. Fibromyalgia. Am Fam Physician 2007; 76(2): 247-54.
10- Fibromyalgia: diagnosis and treatment. Bandolier,Aug 2001. Disponible en URL: http://www.jr2.ox.ac.uk/bandolier/band90/b90-2.html
11- Wolfe F et al. The American College of Rheumatology1990 criteria for the classification of fibromyalgia. Arthritis Rheum 1990; 33: 160-72.
12- Rooks DS. Fibromyalgia treatment update.Curr Opin Rheumatol 2007; 19: 111-7.
13- Fibromyalgia treatment guideline. National Guideline Clearinghouse. Disponible en URL: http://www.guideline.gov
14- Caraballo Daza M et al. Proceso Asistencial Integrado: Fibromialgia. Sevilla: Junta de Andalucía. Consejería de Salud, 2005.
15- Decálogo de la SER contra la fibromialgia.Los Reumatismos 2005; 12: 19-21.
16- Nishishinya MB et al. Intervenciones no farmacológicas y tratamientos alternativos en la fibromialgia.Med Clin (Barc) 2006; 127: 295-9.
17- Busch A et al. Exercise for treating fibromyalgia syndrome. In The Cochrane Library, Issue 3,
2004. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.18- Huynh CN et al. Key practice points in the management of fibromyalgia (editorial). Am Fam
Physician 2007; 76(2): 195-202.
19- Pregabalin (Lyrica) for fibromyalgia. Med LettDrugs Ther 2007; 49(1270): 77-8.
20- Pregabalin (CI 1008, Isobutylgaba, PD 144723, Lyrica®®). In: Adis R&D Insight CD-ROM ADIS International® 2008. Disponible en URL:
http://bi.adisinsight.com/frames.aspx
21- Arnold LM et al. A randomized, doubleblind, placebo-controlled trial of duloxetine in the treatment of women with fibromyalgia with or
without major depressive disorder. Pain 2005;
|